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Los mensajes de un colon irritable

Los mensajes de un colon irritable

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¿Te ha pasado que en esos días de trabajo a tope, de repente sientes como si te pegaran una cuchillada en el estómago? ¿Te sientas a comer y apenas terminas el estómago comienza a hincharse como un globo como si estuvieras lleno(a) de gases? ¿Sufres de diarreas o estreñimiento frecuentemente?

Puede ser que estés sufriendo de colon irritable, un trastorno que tiene un enorme impacto en la calidad de vida de casi el 10% de la población de América Latina, principalmente en las mujeres entre los 30 y 40 años.  Sí, ya sé que mal de muchos (o de muchas en este caso), consuelo de tontos. Pero si eres una de esas personas que lo ha padecido repetitivamente durante tu vida, es importante que sepas tres cosas: 

Lo primero es que no estás solo(a). Lo segundo es que entender un poco sobre tu enfermedad te puede ayudar a reducir los síntomas. Lo tercero: que con un tratamiento holístico puedes incluso reducir los dolores hasta un mínimo. 

Aquí te cuento mi experiencia:

La primera vez que sentí la cuchillada en el estómago fue una semana en la que había intentado por todos los medios salvar un pueblo de su destrucción. En ese entonces trabajaba para Naciones Unidas, en un país en pleno conflicto civil. Cuando logramos llegar, el pueblo estaba en llamas. Al verlo, sentí la cuchillada en el estómago que me dejó casi sin respiración. Al regresar a casa me dolía terriblemente la barriga, que estaba inflada como si me hubiera comido un globo.  Pensé que el culpable había sido un café que me habían ofrecido en una comunidad en otro de mis viajes.  Pero el dolor se mantuvo durante tres o cuatro días. Luego empezó una diarrea que duró varios días. 


Como estaba viviendo en un lugar con condiciones de salud muy precarias, me mandaron a hacer varios exámenes. El resultado mostraba la presencia de varios parásitos y bacterias, las cuales el médico trató con antibióticos y un antiparasitario. Mucho después supe que el 10% de las  personas con este tipo de infecciones gastrointestinales, posteriormente desarrollaron síndrome de colon irritable. 

Los antiparasitarios sirvieron por  un tiempo, pero luego volvió el dolor frente al cual me volvieron a recetar los mismos medicamentos.  Ahora sé que este tipo de medicinas también eliminan las bacterias beneficiosas para el intestino. Los cambios en la flora intestinal pueden resultar en la proliferación de especies que producen más gas y aumentan los síntomas  de colon irritable. 

Los cólicos, la diarrea y la hinchazón del estómago se volvieron comunes todas las semanas.  Y así apareció el primer mensaje de mi cuerpo:  

¡Observa lo que comes!

Al parecer había algo que mi cuerpo no estaba digiriendo bien. Empecé a identificar las comidas que me hacían más daño. Lo primero fue dejar la comida picante. Luego, paulatinamente y observando mucho mi alimentación, dejé también las comidas fritas, las gaseosas, el pan, la leche, el queso, los fríjoles y los garbanzos.

Al parecer una de causas del colon irritable puede estar relacionada con una deficiencia de enzimas como la lactasa, maltasa y sacarasa que son las encargadas de descomponer la lactosa (de los productos lácteos), el azúcar y el almidón (presente en el pan, dulces, barras de cereales, barritas energéticas, panecillos, pasteles, cereales procesados, arroz, pasta, papas, arvejas, maíz,  calabaza, calabacín, otros dulces). 

Aunque retiré varios de estos alimentos, el dolor no pasaba.  Llegué hasta el punto de que lo único que pude comer era pescado, papaya, agua de menta y carbón.

Sí, descubrí que el carbón activado era un excelente remedio para los gases. Este además se puede conseguir en cualquier droguería y es muy barato. Pero no se siente tan bien eso de no poder comer nada y necesitar siempre un carbón en la boca. 

Entonces llegó el segundo mensaje de esta enfermedad:

 ¡Observa cómo te sientes!

La presión era tanta, la angustia tan fuerte y el estrés tan permanente que para poder aguantar el ritmo de trabajo me tomaba varias tazas de café, fumaba casi una caja de cigarrillos y bebía bastante licor durante la noche. Estaba en medio de una situación excepcional, una guerra,  —me decía— para no darme cuenta del daño que yo misma me estaba haciendo.

Nunca había escuchado hablar del eje cerebro-intestino. Este es un sistema bidireccional en el cual lo que pensamos, sentimos y hacemos liberan neurotransmisores que afectan el funcionamiento del sistema nervioso central gastrointestinal. Así, las enfermedades gastrointestinales se agravan por la condición emocional (estrés, miedo, angustia) de la persona. Esto se debe a que cuando el cuerpo está bajo estrés, toda la energía va al cerebro, a los músculos y tejidos necesarios para responder a los estímulos, dejando al sistema digestivo en un segundo plano. El estómago no segrega las enzimas y jugos gástricos necesarios, el intestino queda paralizado, las bacterias del colon proliferan con alcoholes de fermentación pidiendo más azúcar, entre otras alteraciones.

Por otra parte cuando el sistema digestivo presenta problemas (como el colon irritable), los nervios en las paredes inflamadas se hipersensibilizan amplificando los estímulos que provocan malestar y dolor. Estas señales las recibe el cerebro y las modifica generando emociones negativas como la ansiedad, angustia, desánimo, mal humor o depresión. 

A la vez que aumentaba el dolor y  tuve que dejar de comer casi todo,  me empecé a sentir cada vez más mal emocionalmente. Como no sabía a quién acudir, no le conté a nadie lo que me estaba sucediendo. Me dediqué aún más a mi trabajo, el cual también empezó a afectarse por los dolores que sentía. Me ausentaba varios días a la semana, y los que sí iba, los trabajaba con desánimo y poca eficiencia. Ahora sé que según algunos estudios, los síntomas gastrointestinales surgen primero y después surgen trastornos de estado de ánimo. Por ejemplo, en un estudio  sobre síndrome de colon irritable y trastornos psiquiátricos, mostró que el 40% de los pacientes con un trastorno de ánimo y el 23% de los pacientes con ansiedad, sufrieron antes síndrome de colon irritable.

Fué en ese momento en que decidí ir a un especialista.  Pedí una cita con un afamado gastroenterólogo quien me hizo varias pruebas, entre ellas una colonoscopia, y me dió el diagnóstico de que lo que sufría era “síndrome de intestino irritable”, que es el nombre científico con el que se conoce esta enfermedad. Cuál no sería mi sorpresa cuando me recetó un tratamiento con antidepresivos. Desafortunadamente después de la primera toma, tuve la diarrea más fuerte que he tenido en mi vida, junto con además unas horribles ganas de vomitar. 

Aquí fué donde escuché el tercer y más importante llamado de atención de mi cuerpo:

¡Observa lo que haces!

Empecé a ir a terapia regularmente. Afortunadamente encontré una terapeuta con una perspectiva holística que, en vez de darme medicamentos psiquiátricos, me recetó inicialmente una combinación de esencias florales y remedios homeopáticos que poco a poco me fué ayudando.

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También me concentré en encontrar no solo aquellos alimentos que me hicieran mal, sino en incluir aquellos que me hicieran bien. Estos fueron algunos de los alimentos que se volvieron parte de mi dieta: 

  • Cúrcuma en polvo: contiene antioxidantes que ayudan a eliminar toxinas y radicales libres. También protege contra la inflamación, ayuda a proteger la microbiota intestinal y es antidepresivo. Hago varias preparaciones de pollo y pescados con cúrcuma.  Si quieres conocer más sobre las propiedades de la cúrcuma  puedes leer nuestro artículo: Cúrcuma: La especia dorada
  • Tomar  agua. Se recomienda beber de 1.5 a 3 litros de agua al día. 
  • Menta: Cuando me empieza el dolor, me tomo una infusión de menta que calma los músculos del colon. 
  • Caléndula: Luego de cada comida me tomo 30 gotas de caléndula diluidas en agua para ayudar a la digestión. Si quieres conocer un poco más sobre los beneficios de esta planta, da click en nuestro artículo: Caléndula: no solo para la piel
  • Añadir alimentos ricos en fibra soluble como frutas (arándanos, bananos, naranjas, uvas). Cuando me siento con un poco de dolor me tomo un suplemento fibra dietética como Fiber Kieel que es un preparado de fruto de mangostinos, polvo de gel de sábila, konkac, vitamina C y prebióticos. Me tomo 10 mililitros antes de cada comida y antes de acostarme. 
  • Probióticos y prebióticos: los probióticos mejoran la barrera intestinal, impiden la unión de bacterias patógenas y suavizan la respuesta inflamatoria intestinal. Además, reducen la hipersensibilidad de las vísceras asociada con la inflamación y con el estrés psicológico. Cada seis meses me tomo unas 5 gotas de Biogaia por una semana. Un estudio encontró que tomar probióticos reduce el dolor abdominal, distensión abdominal y otros síntomas del colon irritable.
  • De vez en cuando mezclo dos cucharadas de Jugo de Aloe Vera con los jugos. El Aloe Vera ayuda a calmar y recuperar el intestino.  

Por último, decidí hacer un cambio radical en mi vida. Renuncié al trabajo que tenía y me retiré por seis meses en una isla donde aprendí varias técnicas de meditación, respiración y yoga. Estudiando un poco de medicina Ayurveda descubrí que el lugar donde me dolía correspondía al tercer chakra, que está relacionado no solo con la digestión sino también con el estrés y las emociones. Este chakra, que se localiza encima del ombligo y debajo del esternón, está gobernado por el elemento ‘fuego’ y recibe su energía directamente del sol. Hacer posiciones de Yoga como el “perro mirando hacia abajo” o “gato vaca” mejora los síntomas del colon irritable.

Allí también descubrí que el ejercicio era lo que me faltaba para poder seguir en mi proceso de sanación. Algunos  estudios han demostrado que la actividad física leve disminuye los síntomas del síndrome de colon irritable y mejora la excreción de los gases intestinales, reduce la hinchazón y alivia el estreñimiento.  Lo que a mi personalmente me ayudó a terminar mi proceso de sanación fué encontrarme con una práctica de meditación llamada los 5 Ritmos de Gabrielle Roth (www.5rhtythms.com). Esta práctica de danza libre hace poner el cuerpo en movimiento para poder aquietar la mente. Me sanó por dentro y por fuera. Dejé de fumar y de tomar. Aprendí a escuchar atentamente a mi cuerpo. Me di cuenta que cada vez que bailaba, los síntomas disminuían. Luego de un tiempo me di cuenta que quería ser maestra de esta práctica y me formé como tal. 

Esto fué hace más de diez años. Ahora mi vida es muy distinta. Escribo, leo, medito y bailo. He vuelto a comer todo lo que me gusta y casi nunca me duele el estómago. Aún así, hay semanas en que el estrés de la vida me vuelve a ganar. Entonces reviso mi dieta  por si he comido algo que me hubiera hecho daño, me tomo una esencia floral como Lavanda Compuesto  que me ayuda a tranquilizarme y me dedico varias horas a bailar. 

Emociones y alimentación: una íntima relación.

Emociones y alimentación: una íntima relación

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Recuerdo una clase en la universidad en la que la profesora, una magnífica docente, doctora y especialista en bioquímica, nos explicó que el miedo, la rabia, la tristeza y la alegría repercuten en todo el proceso de alimentación. Afectan la motivación para comer, la escogencia de la comida, la forma de masticar,  la velocidad de comer, la cantidad ingerida, el metabolismo y la digestión.  La maestra añadió, con cierto temblor en la voz, que muchos adultos mayores sufrían de desnutrición porque preferían no comer que sentarse a la mesa a comer solos.  Recuerdo con claridad ese día, pues sus ojos se humedecieron ligeramente mientras ella continuaba con su explicación. 

Estas fueron algunas de sus enseñanzas:  

La relación entre la comida y el estado de ánimo depende de múltiples factores como el tipo y composición de los alimentos, la edad, el contexto cultural y los antecedentes dietéticos de la persona. Aún así, podríamos generalizar que la mayoría de los animales (y las personas) están más alerta e incluso irritables cuando tienen hambre. También sabemos que luego de consumir una comida que nos sacia, nos sentimos más calmados, letárgicos y hasta con sueño y nuestro estado anímico es más positivo. 

¿Cómo influyen los alimentos en las emociones?:

 

  • Los azúcares refinados (sacarosa y glucosa que están presentes en el azúcar granulada, galletas, cereales, chocolates y dulces, en los panes, jugos,e infinidad de productos) inducen la hiperactividad en los niños. Se ha llegado a estudiar incluso el efecto sobre comportamientos más violentos e incluso mayores índices de criminalidad en personas con una dieta basada en azúcares refinados. 
  • El consumo de alimentos procesados, ricos en azúcares, grasas y carbohidratos de alto índice glucémico aumentan el riesgo de padecer depresión.
  • La leche induce el sueño y reduce la ansiedad. Contiene triptófano (que ayuda a sintetizar serotonina que regula el estado de ánimo y el sueño) y melatonina (maneja el ciclo circadiano).  Además, al digerir algunas proteínas de la leche, se producen una especie de morfinas que tienen efectos tranquilizadores y anti-estrés
  • La soya, la espinaca, el pescado y el huevo tienen proteínas con efecto ansiolítico (disminuyen la ansiedad) al interactuar con los receptores de opioides del cuerpo.  
  • Una dieta rica en carbohidratos y baja en proteínas tiene un efecto positivo sobre el estado de ánimo.  Lo mismo ocurre con alimentos como las ostras, el pulpo, el banano, la piña, las nueces y el pavo. 
  • Los langostinos, el atún, la leche y el yogur tienen un alto contenido de CHP, una proteína que se encuentra en el cerebro y en el intestino, induciendo la sensación de saciedad y afectando el comportamiento. 
  • El consumo de probióticos y prebióticos reducen los síntomas de ansiedad y depresión ya que mejoran la microbiota intestinal. 
  • La dieta mediterránea (verduras, frutas, pescado, cereales integrales y frutos secos y la exclusión de alimentos procesados) mejora significativamente los síntomas de depresión y en general la salud mental.

¿Cómo afectan las emociones en la alimentación?

Las emociones también afectan directamente la manera en que escogemos los alimentos.  Cuando estamos estresados comemos menos frutas y verduras y preferimos alimentos ricos en grasas saturadas o comida rápida. Esto ocurre porque el estrés libera glucocorticoides e insulina que aumentan la motivación para comer este tipo de alimentos. Aún así depende de si el estrés es suave o alto. Un nivel de estrés bajo hace que se aumente el consumo de calorías, mientras que un nivel muy alto y crónico genera una disminución en el consumo de alimentos. 

Con la depresión ocurre igual. Como la depresión se relaciona con una sensación de menos energía, las personas tienden a perder el interés en comer lo que las hace saltarse las comidas o presentar ausencia de apetito. Pero también puede ocurrir lo contrario, pues  las personas deprimidas sienten que la comida los calma, ya que cambia el equilibrio químico en el cerebro, produciendo una sensación de saciedad y mejorando el estado de ánimo. 

¿Por qué están relacionados los alimentos con las emociones?

La relación entre la alimentación y las emociones responde a una serie de procesos complejos en donde el cerebro y el intestino se relacionan íntimamente. Aquí trataré de resumirlos de la manera más sencilla posible: 

  • Comer alimentos de buena calidad y naturales (con alto contenido de vitaminas, minerales y antioxidantes) alimentan el cerebro y lo protegen del “estrés oxidativo” en todos los órganos del cuerpo. 
  • Los alimentos de poca calidad (como los azúcares refinados) generan una reacción inflamatoria. Esto ocurre cuando nuestro cuerpo responde a sustancias o organismos que le hacen daño. El problema es que los glóbulos blancos, que son las células en nuestro cuerpo encargados de responder a las sustancias extrañas, al atacar a las sustancias tóxicas, afectan también a los tejidos y células sanas. produciendo una gran cantidad de enfermedades, entre ellas la depresión.
  • La serotonina es un neurotransmisor, es decir una sustancia que ayuda a transmitir la información entre las células del cerebro. Además de regular el apetito causando la sensación de saciedad, controla la actividad motora y cognitiva y participa en los mecanismos que regulan la ansiedad, el miedo, la angustia y la agresividad y la depresión.  La serotonina es producida casi en su totalidad en el intestino a partir del triptófano (que se encuentra en los huevos, pavo, pollo, salmón, frutos secos, banano y aguacate) por lo que la alimentación y la regulación de las emociones están íntimamente relacionadas con la cantidad y la eficacia de la serotonina en nuestro cuerpo.
  • En el intestino hay gran cantidad de células nerviosas que ayudan en la digestión y además regulan las emociones. El funcionamiento de estas células nerviosas y la producción de serotonina está influenciada por las bacterias que están en el tracto digestivo.  Estas bacterias protegen al organismo de bacterias dañinas, limitan la inflamación protegiéndonos de otras enfermedades, mejoran la manera en que se absorbe la comida y activan todos los canales del eje cerebro-intestino. 

Es importante ser consciente de que los alimentos que consumimos afectan nuestra forma de sentirnos. Aún más, existen algunos “superalimentos” que tienen altos contenidos nutricionales, poderes antioxidantes o vitaminas, que ayudan a nuestro cerebro y a todo el cuerpo a sentirse mejor. Para conocer más sobre uno de estos “superalimentos” te invitamos a dar click en nuestro artículo: La moringa: un super alimento super medicinal. 

De la misma manera, es importante darnos cuenta de que la forma en que nos sentimos nos impide —o ayuda—  a tomar mejores decisiones sobre nuestra comida. Estas decisiones a la larga influyen en nuestras emociones, creando un “círculo virtuoso” que nos ayuda a comer bien y sentirnos mejor. Quizás es por esto que para la medicina Ayurveda los problemas digestivos se relacionan con las emociones en el tercer chakra, el fuego del cuerpo.

Con esto terminó la maestra su clase magistral. 

Un poco muertos de hambre de tanto escuchar hablar de comida, salimos derecho a la cafetería de la universidad a almorzar.  La maestra entró detrás nuestro, pidió su bandeja y se sentó sola en una esquina.  Mientras comíamos, un compañero nos contó que el esposo de la profesora había fallecido hacía muy poco tiempo. Quizás ella misma estaba luchando para tomar mejores decisiones sobre su bienestar.

Beneficios de la caléndula: !El sexto te sorprenderá!

Beneficios de la caléndula: !El sexto te sorprenderá!

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Quizás has escuchado que la crema de caléndula es buena para las quemaduras. ¿Pero sabías que también es excelente para mejorar la digestión, tratar infecciones vaginales e incluso para sanar encías infectadas? Aquí te contamos seis usos esta planta medicinal. 

El nombre de la caléndula deriva de la palabra latina “Caled” de donde también deriva la palabra “Calendario” Esto debido a que la planta de Calendula officinalis florece durante casi todo el año. Lo mismo puede decirse de su uso, ya que puede usarse contra una gran cantidad de dolencias y enfermedades.  En la Edad Media, las flores se usaban para obstrucciones hepáticas, mordeduras de serpientes y para fortalecer el corazón. En el siglo XVII se usaba para tratar el dolor de cabeza, la ictericia (coloración amarilla de la piel u ojos por exceso de bilirrubina en el cuerpo) y los ojos rojos. Durante la guerra civil de Estados Unidos se utilizó para tratar heridas y como remedio del sarampión y la gangrena. En la actualidad, la Calendula officinalis es una de las plantas medicinales más usadas comúnmente en todo el mundo. 

Esta planta de flores anaranjadas o amarillas se puede cultivar  fácilmente en huertas y materas. Es común encontrarla en parques y jardines públicos. Sus pétalos, hojas (secas o verdes) pueden usarse luego de dejar secar boca abajo para hacer infusiones. También es muy usada para preparar cremas, aceites y geles para la piel !Sus pétalos son un aderezo que llena de color una ensalada!

  1. Caléndula para sanar las encías

En varios estudios se ha encontrado que la caléndula usada como enjuague bucal redujo la placa y la gingivitis producida por el sarro.  En QUANTA hemos escogido una crema dental con extracto de caléndula  que, por sus componentes vegetales es un excelente ayudante en la higiene oral. Esta crema dental previene y controla la placa bacteriana que origina la caries, además, refuerza el esmalte y blanquea los dientes y calma las encías irritadas. No contiene azúcar ni edulcorantes, conservantes, colorantes o perfumes artificiales. No tiene sustancias de  origen petroquímico. Los plantíos de caléndula de los cuales se obtuvo el extracto para la preparación de esta crema son cuidadosamente atendidos por manos campesinas y no son fumigados como químicos que alteran la salud.

También hemos escogido un enjuage bucal refrescante de caléndula orgánica con extracto de propóleo que se puede usar como complemento al cepillado y puede usarse varias veces dejando un agradable sabor en la boca.

  1. Caléndula para labios sanos.

Se ha encontrado que la caléndula sirve para tratar la fisura, resequedad e inflamación de los labios debido a ser cicatrizante y antiséptica, regular el sistema inmunitario y proteger de la inflamación. 

En QUANTA hemos escogido este aplicador labial con altas concentraciones de caléndula para proteger y humectar los labios. 

  1. Caléndula para mejorar la digestión

Aunque hay pocos estudios realizados en humanos, la caléndula tradicionalmente ha sido usada para proteger el sistema digestivo. Las saponinas y los ácidos oleanólicos presentes en las flores protegen contra el etanol y contra lesiones de las mucosas. También puede usarse como un antiácido y como protector contra úlceras por estimular la secreción de mucus y de glutatión (que protege las células del intestino del estrés oxidativo) y disminuye los niveles de pepsina lo que protege el aparato digestivo. 

Su actividad antibacteriana  mantiene la microflora intestinal en equilibrio, protege la función de la barrera epitelial y estimula el sistema inmunológico, por lo cual podría ser usada para tratar el  síndrome de colon irritable. Extractos de esta planta, han demostrado controlar patógenos en la microflora intestinal y han logrado inhibir el crecimiento de Bacillus subtilis, Escherichia coli y Brachyspira, bacterias que producen diarrea y enfermedades gastrointestinales. 

En QUANTA hemos te recomendamos Cicalen Gel Oral como coayudante para gastritis, acidez e irritación del colon. Puedes tomar una cucharadita tres o cuatro veces al día. 

  1. Caléndula para la piel 

Las flores secas de la Caléndula y los geles preparados con estas sirven para cicatrizar heridas y tratar quemaduras de la piel pues tiene propiedades antimicrobianas, antiinflamatorias, calmantes y por su capacidad de reconstruir las células epiteliales. También es muy efectiva para el tratamiento de diferentes especies de hongos, incluídos los de las uñas. Para estos últimos se recomienda usar tintura de caléndula (macerado de flores sumergidas en alcohol por más de 10 días).

Es muy utilizada en la medicina alternativa para el tratamiento de piel seca, picaduras de abejas y úlceras en los pies. Sirve para desintoxicar y limpiar enfermedades crónicas de la piel tales como eczema y acné. Puedes preparar una infusión con flores secas y aplicarla donde la necesites. 

En QUANTA hemos escogido un Ungüento de Caléndula que sirve para quemaduras de sol, rasguños, heridas de la piel, erupciones, piel agrietada y otras lesiones cutáneas ronchas, sarpullidos, granos, heridas etc. Potencia la regeneración de la piel dañada, tiene acción antibacteriana y evita los hongos. Crea una barrera protectora contra los efectos climáticos secantes como el sol, el viento y el frío. Aplícala sobre la lesión, luego de haberla limpiado con abundante agua.

  1. Caléndula para la salud vaginal 

En un estudio donde se comparó una crema a base de caléndula con una crema con antibiótico en 80 mujeres, se encontró que tanto la caléndula como el antibiótico reducían completamente los síntomas de la vaginosis bacteriana luego de una semana de aplicación. En otra investigación se comparó el uso de una crema de caléndula para la infección vaginal por hongos (Candidasis) con una crema antimicótica. Se encontró que ambos tratamientos tienen el mismo efecto para  disminuir los síntomas, pero la caléndula tiene un efecto a más largo plazo. En este caso se recomienda dejar las flores (secas o frescas) un día en agua. Calentarlas justo antes de usar y adicionarlas en una bañera. 

  1. Esencia de caléndula para mejorar la comunicación

Las esencias florales preparadas con el campo energético vibratorio de las flores ayudan a alinear saludablemente las emociones y los sentimientos. La esencia floral de caléndula, en particular, sirve para trabajar las relaciones personales y la comunicación. Facilita la comunicación, permite ser más receptivo, comprender y respetar las opiniones de las demás personas. Es recomendada para profesores, abogados y conferencistas con un gran don por la oratoria, aumentando la tolerancia, sensibilidad y paciencia.

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Además de lo anterior, alguno estudios preliminares sugieren que podría ser beneficiosa para: 

  • Disminuir la glucemia y el colesterol
  • Tratamiento y prevención del cáncer.
  • Diurético
  • Reducir la fiebre y servir como analgésico.
  • Tratamiento de cólicos menstruales.
  • Aliviar la fatiga y mejora el rendimiento
  • Mejorar la función hepática.

¿Cómo se usa?

La infusión de caléndula mejora la digestión. Fría puede usarse para limpiar los dientes y encías.También puede prepararse una bebida fría e incluso para preparar una nutritiva ensalada.

Infusión:

Ingredientes:

  • 2 g de pétalos secos
  • 1 taza de agua

Preparación:

  • Calentar el agua hasta su ebullición.
  • Incorporar 2 g de pétalos secos de caléndula.
  • Apagar el fuego y dejar reposar durante 10 minutos.
  • Colar y beber.

Es importante utilizar una olla amplia, con el fin de que los pétalos se muevan dentro del agua y se extraigan sus aceites esenciales.

Bebida fría: puede prepararse la infusión de caléndula y luego reservar en una jarra dentro del refrigerador para beberse fría posteriormente. 

Cubos de hielo: 

Preparación:

  • Medir media cucharadita de caléndula y lavanda.
  • Añadir las hierbas medicinales en medio litro de agua y hervir.
  • Dejarla reposar durante 30 minutos.
  • Filtrar, enfriar, servir en cubeta de hielo y colocarlas en el congelador.

Ensalada:

Ingredientes:

4 tazas de vegetales verdes mezclados (lechugas, rúcula, espinaca baby)

½ aguacate cortado

¼ de taza de cebolla morada cortada bien delgada

1 naranja cortada bien delgada y sin semillas.

¼ de taza de pétalos de caléndula

Para la salsa:

2 cucharadas de vinagre de zumo de manzana

6 cucharadas de aceite de ajonjolí

Sal y pimienta al gusto.

Preparación:

Mezclar todos los ingredientes y añadir la salsa. Revolver bien.

Efectos secundarios

La caléndula puede generar una reacción alérgica a personas con historia de alergias a flores de la familia de las margaritas. No se debe tomar si estás embarazada.

Rescate y tres esencias más para el estrés.

Rescate y tres esencias más para el estrés.

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¿Te sientes abrumado por tus responsabilidades? ¿Te estresa una entrevista o un exámen? ¿No soportas hacer una fila? ¿Estás pasando por un momento de crisis? ¿Te sientes agotado por lo que ocurre a tu alrededor?

En nuestro artículo “¿Cómo manejar el estrés?” te presentamos cómo identificar cuáles son las situaciones que te generan estrés y algunas pautas para manejarlos. Pero si sientes que además necesitas un poco de ayuda, te invitamos a escoger una esencia que esté más acorde con tu situación.

Las esencias florales recogen la energía vibracional de las flores para reorientar las emociones en desequilibrio y armonizarlas. Las esencias florales no interfieren con ningún otro tipo de terapia, son más bien un complemento ideal. Pueden ser administradas a personas de cualquier edad y a mascotas. Están exentas de cualquier efecto tóxico.

Para usarlas te recomendamos tomar 5 gotas, 2 veces al día. Ten en cuenta que el efecto de la esencia no varía según la cantidad en cada toma, sino de la frecuencia con la que se ingiera. Para proteger las de los efectos de la radiación, te recomendamos dejarlas lejos del computador o el celular. Si las tiene que llevar en su maleta, use una bolsa de aluminio.

Rescate (Rescue Remedy) para situaciones de emergencia

Quizás has oído hablar del Rescue Remedy, una de las más famosas esencias florales. Esta es una combinación de esencias florales (Cerasífera, Clemátide, Estrella de Belén, Heliantemo e Impaciencia) creada en 1930 por el Dr. Eduard Bach, inventor del Sistema Bach de esencias florales. Rescue es especial para proporcionar un alivio rápido en situaciones que sobrepasan tu umbral de asimilación, por ejemplo cuando ocurre algo fuera de lo común y tienes dificultad para responder acertadamente. Es útil en casos de duelo, divorcio o accidentes. También es útil para cualquier situación de estrés emocional como por ejemplo temor a volar, a citas médicas, a hablar en público, a entrevistas o exámenes, en caso de accidentes.

Es una esencia floral que debes tener en tu casa  para enfrentar situaciones de emergencia, casos de shock, nervios, angustia, o cualquier evento inesperado que altere tu estado emocional.

Elm (Flor del Olmo) si sientes que ya no puedes más.

Esta esencia es útil para personas que están en una posición de responsabilidad (jefes, líderes, maestros, madres y padres cabeza de familia) y que de pronto se sienten asaltados por sensaciones de duda o desazón. Si sientes que las tareas encomendadas son muy difíciles y no se encuentran dentro de las posibilidades materiales del ser humano, esta flor te ayuda a no perder la confianza en ti mismo y a aceptar tus propios límites para poder recuperar las fuerzas. Te ayuda a conectar con el corazón y pedir ayuda cuando la necesitas.

Impaciencia Compuesto para la serenidad.

Esta mezcla desarrollada por QUANTA de 7 esencias florales (Black eyed susan, Chamomile, Brote de castaño, Diente de león, Impaciencia, Lavanda, Manzanilla) sirve para personas con cambios de humor bruscos e intensos e impacientes. Es útil si siempre tienes prisa y quieres que todo se haga sin demora. Tiene una función sedante, brinda armonía y sensatez. Ayuda a ir más lento, a encontrar calma. Aporta tranquilidad, paciencia y serenidad. Facilita la paz interior y es un excelente liberador de estrés.

Lavanda Compuesto para centrarse en medio del caos. 

Esta esencia desarrollada por QUANTA, compuesta de Chaparral, Crowea, Diente de león, Eneldo, Indian pink, Lavanda, Manzanilla, Trébol rojo y Waratah, es útil para personas abrumadas por la estimulación de acontecimientos externos, incapaces de permanecer centradas en situaciones de confusión y de caos.  Sirve en situaciones de angustia grupal, en personas que se agobian fácilmente por la influencia de las emociones colectivas y cuando faltan el coraje y la claridad para enfrentar las crisis. Actúa como un armonizador y equilibrador emocional, aporta calma y concentración.  Evita caer en pánico, da tenacidad y persistencia.

La Moringa: un super-alimento super-medicinal.

La Moringa: un super-alimento super-medicinal.

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La moringa se volvió famosa durante la cuarentena del 2020 cuando se recomendaba para prevenir y tratar el COVID. Aunque todavía es pronto para afirmar que sirve como tratamiento de esta enfermedad, lo que sí es cierto es que esta planta originaria del norte de la India, era conocida desde varios siglos antes de Cristo por sus propiedades medicinales. Los guerreros mauritanos, quienes derrotaron a Alejandro el Grande, tomaban extracto de moringa para obtener energía y aliviarse del estrés y del dolor que sufrían durante la guerra. 

Las propiedades nutricionales de sus hojas ricas en minerales, lípidos, carbohidratos y vitaminas, la han hecho famosa para prevenir la malnutrición. Una cosecha de Moringa oleifera  de una hectárea puede proporcionar el contenido de calorías diario para 1159 adultos.

Como bien lo explica la organización “Trees for Life”: contiene

  • 7 veces más vitamina C que las naranjas,
  • 4 veces más vitamina A que las zanahorias.
  • 4 veces más calcio que la leche.
  • 3 veces más potasio que los bananos.
  • 2 veces más proteínas que el yogurt.

Su aceite es más fácil de producir que otros aceites comestibles y no contiene colesterol.  

Además de ser un super alimento, por su alto contenido en antioxidantes y evitar la inflamación (los efectos de las defensas del cuerpo contra células y tejidos sanos), es útil para prevenir y sanar varias enfermedades. Sus semillas  son usadas para purificar el agua debido a sus propiedades antibacterianas. Su plantación sirve incluso para mitigar el cambio climático y como biocombustible. Su aceite puede ser usado como lubricante y fertilizante

Aquí te contamos más detalladamente algunos de sus usos terapéuticos y te compartimos unas deliciosas recetas para que puedas aprender a usarla. 

Fortalece el sistema inmune: La moringa tiene ciertos compuestos que impiden  la replicación del virus de la Influenza A y posiblemente también el del COVID. Tiene componentes que ayudan a la regeneración celular, antioxidantes, antiinflamatorios y anestésicos. Además, actúa directamente contra la principal enzima que descompone las proteínas del COVID (la que descompone las proteínas). Aunque todavía hacen falta más estudios para recomendar la moringa como un tratamiento para esta enfermedad, sí se puede recomendar el uso de sus semillas para mejorar la inmunidad y la nutrición y así coadyuvar a la prevención de virus y bacterias.

Para limpiar la piel y nutrir cabello: El  ácido oléico  de la moringa puede usarse para eliminar la suciedad de la piel sin dejar una sensación grasosa. Es perfecto para masaje porque se puede mezclar fácilmente con otros aceites. En QUANTA hemos escogido un acondicionador natural de moringa para nutrir el cabello sin engrasarlo. 

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Contra la depresión: Los flavonoides y compuestos polifenólicos le dan propiedades antidepresivas por su poder antioxidante y antiinflamatorio. Además de reducir el estrés oxidativo (la liberación de radicales libres subproductos de la respiración de las células),  influye sobre los neurotransmisores que afectan el estado de ánimo, las emociones, la memoria y la concentración. 

Combate el cáncer:  Un estudio realizado en un cultivo celular de pulmón, en el cual se evaluó el efecto anticancerígeno y antitumoral del extracto de Moringa, demostró que inhibió el crecimiento de las células tumorales. 

Disminuye la anemia: Un estudio realizado en niños menores de 2 años evaluó que un suplemento elaborado con polvo de moringa disminuyó la anemia por su alto contenido de hierro. 

Protege de infecciones bacterianas: Diversidad de estudios han demostrado su efectividad contra patógenos Helicobacter pylori, bacteria responsable de gastritis y de úlceras gástricas y duodenales. En un estudio en el que se probaron extractos de hojas en diferentes bacterias asociadas a la diarrea (Serratia marcescens, Shigella dysenteriae, Enterobacter sp. , E. coli, Klebsiella pneumoniae y Salmonella sp) se encontró que tiene efecto antibacteriano comparable al de antibióticos comerciales.

Previene la hipertensión:  La  moringa contiene en sus hojas compuestos bioactivos, derivados de la descomposición de la glucosa, que contribuyen a la estabilización de la presión arterial

Protege contra enfermedades neurodegenerativas:  Tiene propiedades antioxidantes y estimulantes de  la inteligencia, la memoria y la concentración que hacen que la moringa pueda ser considerado como un protector neuronal y un potenciador de la memoria lo cual podría ser útil para tratar y prevenir el Alzheimer y otras enfermedades neurodegenerativas. 

Reduce la hiperglucemia y diabetes:  En un estudio realizado con pacientes que sufrían Diabetes Mellitus 2 (DM2) en el que se adicionó moringa al desayuno, se comprobó que se disminuyeron  los niveles de glucosa (después de comida) y no produjo un aumento de la insulina. Otros estudios mostraron que tomar el polvo de hojas de moringa induce a mediano plazo a una mejor tolerancia a la glucosa. 

Disminuye el colesterol:   En un estudio realizado en pacientes con DM2 se demostró una  disminución en los niveles de colesterol total, colesterol de baja densidad, colesterol de muy baja densidad y triglicéridos, indicando que el tratamiento indujo un perfil lipídico más saludable y ayudó a disminuir los riesgos de padecer enfermedades cardiovasculares.

Reduce el asma:  La moringa  contiene un  alcaloide que ayuda a relajar los bronquiolos. Un estudio con semillas secas de moringa indicó que su consumo redujo los síntomas de asma bronquial en los pacientes sin generar efectos secundarios.

Podría disminuir los dolores de cabeza: el jugo de las hojas de moringa podría ser útil en contra de las migrañas  pues actúa en los receptores de la dopamina (vasoconstrictor) y serotonina, (neurotransmisor que modula el estado de ánimo), que producen los dolores de cabeza. 

Previene las úlceras estomacales: el extracto de raíces de moringa reduce la acidez, protege la mucosa gástrica y aumenta el pH gástrico. 

Reduce la aterosclerosis:. Un estudio demostró que el extracto en polvo de hojas de moringa redujo significativamente la formación de plaquetas responsables de la formación de trombos en las arterias. 

¿Cómo consumirla?

Su uso más común son las hojas secas, aunque también se puede consumir la raíz, las semillas y el aceite. En QUANTA hemos escogido un extracto de  polvo de hojas de Moringa 100% natural fácil para mezclarlo con jugos, añadirlo a sopas o rociar las ensaladas. 

Producto relacionado:

https://quantasalud.com/moringa-oleifera-x-125gr.html

Aquí te presentamos algunas recetas para que puedas disfrutar este superalimento super medicinal.

  • Infusión o té: 

Pon a hervir un litro de agua. Cuando esté hirviendo adiciona 2 cucharadas de polvo de hojas de moringa. Dejar decantar o colar. 

También puedes añadir jengibre, canela, clavo y medio jugo de limón para darle más sabor. 

Puede ser tomado caliente o frío. 

  • Ensalada verde super-alimenticia:

Ingredientes

Kale

Lechuga

Habichuelas verdes cocidas al vapor

Aguacate

Para el aderezo:

1 taza de aceite de ajonjolí

1 taza de vinagre de zumo de manzana

1 taza de jugo de limón

2 cucharadas de polvo de moringa

1 cucharadita de pimienta y sal.

1 pizca de otras especies (comino, orégano, paprika)

Revuelve todo en una botella de vidrio y guárdalo en la nevera para ser consumido cuando se necesite.  Añádelo a la ensalada.

  •  Palomitas con Moringa:

Ingredientes

4 tazas de maíz pira (40 g)

1 cda de polvo de Moringa

 Sal marina al gusto

1 cucharada de aceite de ajonjolí

Añadir el polvo de moringa, la sal marina y el aceite de oliva a un bowl de palomitas de maíz. Mezclar bien y disfrutar.

  • Pudding de chía y moringa:

Ingredientes:

1+ ½ taza de leche de almendras

¼ de taza de semillas de chía

3 ctas de polvo de moringa

 ½ cucharadita de miel o estevia

Mezclar todos los ingredientes. Dejar en el refrigerador al menos durante treinta minutos, pero si es posible mejor desde la noche anterior. Servir y añadir algunas frutas frescas o yogur.

El miedo: ¿Qué es y cómo manejarlo?

El miedo: ¿Qué es y cómo manejarlo?

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Hay 6 emociones básicas: la alegría, la tristeza, la sorpresa, el enojo, el asco y el miedo. Todas tienen una función evolutiva al protegernos y cuidarnos como seres humanos. La tristeza nos permite centrarnos en nosotros mismos para olvidar aquello que nos afectó; la alegría nos ayuda a conseguir nuestras metas.  El asco nos cuida de una sustancia, una situación o una persona tóxica. La ira nos proporciona los recursos necesarios para hacer frente a una situación frustrante y la sorpresa nos ayuda a prestar más atención. El miedo también nos cuida pues, si no existiera, viviríamos de forma tan temeraria que probablemente no hubiéramos sobrevivido como especie.

¿Qué es el miedo?

 

El miedo es una sensación de angustia provocada por un peligro inminente o imaginario. Según sea la intensidad del estímulo, el miedo produce una serie de reacciones físicas como aceleración del ritmo cardíaco, aumento de la velocidad del metabolismo, aceleración de la respiración, descenso de temperatura, contracción muscular y dilatación de pupila. 

El miedo no es necesariamente negativo, pues como lo dijimos anteriormente, es la emoción más útil para poder sobrevivir a un peligro. Según la Doctora Nayibe Barreto Henao, el miedo “es un hijo de la memoria de aquellas historias que vivimos. Estas historias son las que nos hacen sentirnos perseguidos por nosotros mismos. El miedo no es exceso de futuro, es la sensación de incapacidad al no poder dar respuesta a una situación difícil que vivimos y no queremos volver a experimentar”. De esta manera hay casos en que el miedo nos puede paralizar e impedirnos vivir la vida plenamente. 

¿A qué le tenemos miedo? 

Según la Doctora Barreto, el miedo se relaciona con una pérdida ancestral. Estos  son los tipos de pérdidas a las que le tenemos miedo:

  1. El territorio: Es el principal miedo pues está relacionado con la supervivencia. Este fue fundamental para nuestros ancestros porque tenía que ver con la capacidad de cosechar y el lugar en dónde vivir. En pasadas generaciones este miedo estaba muy presente porque sufrieron guerras, desplazamientos, conquistas y violencia.
  1. La pertenencia: En la antigüedad, perder el sentido de pertenencia significaba el exilio o la soledad. Pertenecer al grupo sigue siendo importante ya que nos permite construir un futuro conjunto. 
  1. Jerarquía: Sucede cuando hay pérdida del prestigio a nivel laboral. Al igual que nuestros antepasados, todavía creemos que nuestro nivel de relacionamiento se basa en el poder.
  1. Reconocimiento: estamos pendientes de los ojos de los demás y de qué es lo que los otros piensen de nosotros.
  1. La vida: Perder nuestra propia vida o perder la vida de un ser querido es uno de los mayores miedos porque no estamos reconciliados con la muerte y nos aterra lo que hay en el otro mundo.

Estos miedos se configuran desde la infancia, por lo que los padres tienen un gran poder para re-configurarlos en la crianza. Los padres deben garantizar a los hijos el territorio, la pertenencia, la vida, la jerarquía y el reconocimiento y dejar de lado las enseñanzas basadas en los miedos.

¿Con cuál elemento y cuáles órganos se relacionan el miedo? 

Según la medicina tradicional China, el miedo se relaciona con el elemento agua y con los órganos de los riñones, la vejiga y todo el tracto urinario. Según la Doctora Barreto, el mayor miedo que tenemos guardado en los riñones es a perder el territorio (tiene que ver con el dinero, con el otro, etc). 

Las enfermedades y el miedo:

Según la Doctora Barreto, el estado de alerta permanente hace que nuestro cuerpo se defienda. Esto lo hace primero a través de la piel y se manifiesta con alergias (al polvo, al pelo de gato, al frío) o a los alimentos. Sin embargo, si el miedo ha vivido muchos años en nosotros, se tendrán problemas de infecciones urinarias, hipertensión arterial o cálculos renales. Además si los riñones están trabajando mal o están acelerados, el corazón también se afecta. Es por esto que sentimos rápidas palpitaciones y sensación de ahogo al tener miedo. 

¿Cómo manejar el miedo?

La Doctora Barreto nos propone manejar el miedo holísticamente, desde lo corporal, lo emocional y lo mental: 

  • Corporal:  Ayudar al cuerpo a transformar el miedo a través de todos los sentidos.
  • Emocional: La energía de la homeopatía funciona a nivel vibracional y medicina natural para poder ayudar al equilibrio. La Dra. Barreto nos recomienda las siguientes esencias  florales que nos pueden ayudar según nuestra situación particular. 
  • Yerbasanta: ayuda a equilibrar cuando tenemos shocks por noticias negativas que no podemos asimilarlas.
  • Lavanda: genera tranquilidad y relajación.
  • Olivo: regenera procesos de cansancio. Como el miedo tiene que ver con estados de alerta, no podemos dormir o padecemos el insomnio, lo que nos desgasta el cuerpo. Esta esencia ayuda a recuperar esta energía, del cansancio, a armonizar el riñón y a no sentirnos fatigados.
  • Trébol: Para situaciones y problemas familiares. Ayuda a manejar situaciones difíciles.

¿Cómo tomarlas? Aplicar 5 gotas debajo de la lengua tres veces al día o de acuerdo a la formulación del médico homeopático. Las esencias florales no alteran el proceso de otras medicinas sino que apoya en los procesos de sanación. 

  • Mental: Empezar a pensar de una forma positiva. Tener certezas nos ayuda a salir del miedo. Una certeza es pensar: “todo lo que puede hacer, fue lo que hice”. Esto nos ayuda a reconciliarnos con nuestra historia, nuestro pasado y nuestras verdades.

¿Cómo sanar los miedos?

La Doctora Barreto nos recuerda que la mejor forma de sanar el miedo no es evitándolo o paralizarnos ante él, sino abrazándolo y teniendo la capacidad de reconocerlo en nuestra propia vulnerabilidad. Recordar que  “El amor es nuestra mayor medicina. Sostener una relación de amor y reconciliación con nosotros mismos y con nuestros antepasados, nos liberará y despertará nuestra fuerza interior para sanar todos nuestros miedos.

Si quieres profundizar esta información, te invitamos a ver el Webinar “Darle la cara al miedo” con la Doctora Nayibe Barreto Henao (Psicóloga, Psicoterapeuta, Consteladora familiar, Maestra Reiki, Terapeuta Floral y Alternativa).

¿Cómo manejar el estrés?

¿Cómo manejar el estrés?

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Cómo te contamos en nuestro artículo “Qué es el estrés, qué lo causa y qué consecuencias tiene para nuestra salud” el estrés es una respuesta natural de nuestro organismo frente a los retos físicos, emocionales, mentales o comportamentales.

El estrés no siempre es dañino. Gracias a él hemos podido sobrevivir y evolucionar como especie, evitando peligros. A veces sentir estrés puede ser emocionante e incluso nos puede ayudar a medirnos a nuevas metas como a competir en una carrera, o empezar un emprendimiento. Pero el estrés crónico, es decir cuando vives en estrés constantemente, puede tener consecuencias graves para nuestra salud mental y física. Aquí te contaremos las diferentes formas en que respondemos al estrés y cómo darle un manejo saludable:

Existen dos mecanismos fisiológicos con los que respondemos al estrés:

  • “Alarma”. Ocurre cuando nos confrontamos con una amenaza a nuestra seguridad. Los músculos se tensionan y el latir del corazón se hace más rápido y nos preparamos para “luchar o huir”.  Estas dos reacciones eran útiles para  salvar las vidas de nuestros antepasados, pero actualmente cuando generalmente las amenazas no son de vida o muerte, podemos aprender a cambiarlas por respuestas más asertivas.
  • “Adaptación”. Cuando nos damos cuenta de que el estímulo no es una amenaza a nuestra seguridad física, aprendemos a no responder como si lo fuera. Por ejemplo, cuando suena un timbre fuerte, la primera vez nos puede generar estrés, pero después de escucharlo varias veces te acostumbras. Si este proceso no funciona, colapsaríamos por cansancio físico y mental.  

Es posible que haya un desajuste entre la gravedad de la situación y nuestros recursos para responder por lo que ocurre. El estrés no es producido solamente por  situaciones de gran dificultad emocional como un duelo, una separación, una quiebra, un desastre natural o una guerra. También puede ser producido por pequeñas molestias frente a las cuales no tenemos los recursos internos necesarios para responder. En este caso los niveles de estrés aumentan y pueden producir dolores de cabeza, tensión, problemas estomacales o dificultades en el sueño.  Si el estrés se acumula, se puede generar estrés crónico, que a su vez puede desencadenar en graves problemas de salud.

 Aquí te presentamos un paso a paso  para darle un manejo más efectivo y saludable al estrés: 

1. Identifica las señales de estrés

Las señales que nos da el cuerpo cuando estamos estresados son diferentes para cada persona. A veces tenemos problemas para dormir, apretamos la mandíbula o rechinamos los dientes por la noche. Es posible que comamos muy poco, o demasiado. Nos sentimos irritables, ansiosos o con ganas de llorar. El cuello y la espalda se nos tensionan. Incluso el tener gripa o infecciones frecuentemente también puede ser unas señales de que estás estresado(a). 

Es importante escuchar los primeros signos de estrés para poder manejarlo. Cuanto más estrés se acumula, es más difícil lidiar con él. 

2. Identifica lo que te estresa 

No todos nos estresamos por las mismas razones. Para algunas personas el desencadenante puede ser el tráfico, mientras que para otra persona manejar puede ser una actividad relajante. 

Una vez que hayas aprendido a escuchar las señales que te envía el cuerpo, puedes empezar a identificar las fuentes del estrés. Por ejemplo, si al final del día tienes dolor de cabeza o tensión en el cuello, puedes detenerte a pensar cuáles son las situaciones, personas o lugares con las que has tenido contacto y que te puedan estar generando estrés. 

Cuando las hayas identificado intenta modificar algunas de esas situaciones.. Por ejemplo, si te estresa el tráfico, escoge una ruta menos congestionada, sal más temprano o utiliza el transporte público o la bicicleta. Si lo que te genera estrés es el comportamiento de una persona, pídele respetuosamente que cambie su comportamiento (esto suele funcionar mejor si comunicas tus sentimientos, concentrándote en tu necesidad en vez de acusar al otro de hacer algo mal).

3. Identifica tus estrategias

¿Qué haces para calmarte? Es posible que después de una situación estresante sientas que necesitas comer en grandes cantidades, ver televisión, jugar un videojuego o tomar licor. Aunque algunas de estas estrategias puedan generar un bienestar inmediato, muchas veces son ineficaces porque ignoran la raíz del estrés.

4. Implementa estrategias saludables

 

Trata de cambiar estrategias no saludables por otras más beneficiosas para tu salud. Por ejemplo, si comes en cantidad, prueba a meditar o hablar con un familiar o un amigo. 

Estas son algunas opciones para que escojas la que más resuene contigo. Si no te funciona puedes probar otra hasta encontrar la que te funcione mejor.  Recuerda que para lograr un verdadero cambio es mucho más efectivo cambiar un solo comportamiento a la vez que intentar cambiar muchas cosas y después cansarse. 

  1. Calma y conexión: Un masaje, un baño en tina, dar un abrazo o acariciar una mascota bajan los niveles de cortisol, disminuyen la tensión y elevan los niveles de oxitocina, una hormona que genera una sensación placentera y de felicidad.
  1. Respira profundamente por la nariz y llena tu estómago de aire. Cuenta hasta tres y luego exhala. Repítelo cuantas veces sea necesario.
  1. Mira una imagen que te guste o escucha una canción que te relaje. Huele un aceite esencial que te resulte reconfortante.  
  1. Cierra los ojos e imagínate a tí mismo en un lugar que te traiga felicidad.  Puede ser una playa, un bosque o un lugar que te tranquilice. Detente en los detalles del lugar: los colores, los olores y las texturas. 
  1. Utiliza alguna técnica de meditación como el mindfulness. Concéntrate en lo que ves, lo que oyes, los olores que sientes hasta estar completamente en el momento presente. 
  1. El ejercicio es una de las mejores técnicas para reducir el estrés. Puedes hacer cualquier tipo de ejercicio, incluso sirve salir a caminar un rato. 

5. Autocuidado como prioridad.

La American Psychology Association recomienda darse 30 a 40 minutos mínimo de cuidado de uno mismo durante el día. Descansar, hacer ejercicio, leer un libro o hablar con un amigo pueden ser hábitos muy efectivos para manejar el estrés.

6. Busca ayuda.

  • Si sientes que el estrés está afectando negativamente tu vida, busca alguien con quien compartir lo que sientes. Un especialista también puede ayudarte a tener estrategias más saludables para manejar el estrés. 
  • Las esencias florales también son muy útiles para manejar el estrés.
  • Hay varios remedios naturales que te permiten tener una vida menos estresante. Da click aquí para descargar. 

Encontrar la forma de manejar el estrés puede tomar un poco de tiempo. Es posible que tengas que probar varias estrategias y experimentar con ellas hasta encontrar aquellas que te permitan una vida más serena y saludable.

Sentirse bien, dormir mejor

Sentirse bien, dormir mejor

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Todos sabemos que cuando no dormimos bien, al día siguiente amanecemos irritables, no queremos ver a nadie o vemos los problemas más grandes de lo que son. Se ha demostrado que la falta de sueño aumenta la hostilidad, la depresión y la ansiedad, a su vez afectando nuestro trabajo y relaciones.

Para entender cómo el sueño afecta las emociones, es preciso comprender que cuando dormimos hay una fase REM (de movimientos oculares rápidos) seguida por cinco fases de sueño profundo.  El sueño de fase REM recicla las emociones del día anterior al consolidarlas, extinguirlas o transformarlas para que al día siguiente podamos funcionar adecuadamente. Sirve para desacoplar la carga emocional con la memoria misma, con lo cual podemos recordar lo sucedido, pero sin sentir la misma emoción. El sueño profundo, por su parte, tiene un papel para extinguir el miedo específicamente. Como estas cinco fases se repiten, entre menos durmamos, hay menos reciclaje de emociones y menos posibilidades de extinguir el miedo.

Si bien el sueño es esencial para manejar nuestras emociones, lo contrario también es cierto. Las emociones también influyen sobre la forma en que dormimos y lo que soñamos.  La soledad, el duelo, y la hostilidad se relacionan directamente con problemas de sueño. Curiosamente, el amor romántico, se relaciona con una disminución de la duración del sueño, pero un aumento en su calidad.

Varios estudios han encontrado que:  

  • La noche antes de un exámen o de una operación el sueño es más fragmentado. 
  • Ver películas con imágenes perturbadoras afecta los primeros períodos de sueño REM.
  • Los conflictos interpersonales afectan la calidad del sueño.
  • La presión emocional y la angustia producen pesadillas. 
  • La ansiedad está relacionada con períodos más cortos de sueño.

Regular las emociones para mejorar el sueño

La forma en que uno maneja las emociones, cambia los efectos del estrés sobre el sueño y específicamente sobre la fase REM (donde se reciclan las emociones). Si bien uno no puede controlar todas las situaciones que generan estrés, sí podemos aprender formas más eficientes de regularlas. De esta manera se puede romper un círculo vicioso en el cual la falta de sueño aumenta las emociones negativas, lo cual a su vez afecta el sueño. Y esto último, afecta aún más el bienestar emocional. 

Un estudio de 2012 demostró que aquellas personas que son capaces de reconocer sus emociones, entender los sentimientos relacionados con las situaciones y expresarlos sin juicios, toman más tiempo en conciliar el sueño, pero tienen menos interrupciones del sueño y sueños más largos.

Algunas herramientas para regular las emociones son:

  • Auto-observación y auto-conciencia: Darse cuenta de las emociones específicas que sientes y nombrarlas.
  • Mindfulness: Atención plena a las emociones. Observarlas sin juzgar.
  • Adaptabilidad: Evaluar objetivamente tu situación (como si fueras tu mejor amigo que está escuchando la historia).
  • Autocompasión: Apreciar tus talentos, virtudes y capacidades.  
  • Apoyo emocional: Buscar ayuda de un especialista. 

Para ayudarte a manejar mejor algunas de las emociones que influyen sobre el sueño te recomendamos tomar 5 gotas antes de la esencia floral que más se ajuste a tus necesidades antes de irte a dormir.

  • Valeriana Floral para quienes padecen de estrés debido a su ritmo de vida o exceso de trabajo.
  • Mugwort: para quienes tienen una tendencia a mezclar sus sueños y vida interior con los acontecimientos diarios. 
  • Álamo compuesto para quienes sufren de pesadillas, ataques de ansiedad, imaginación destructiva, miedo a lo invisible, temor a la muerte, monstruos y fantasmas, o a la oscuridad. Ayuda a aliviar el miedo a dormirse y al temor a lo sobrenatural.

Además de tus emociones, el sueño también puede ser afectado por  tu alimentación, factores ambientales como la luz, el ruido, la temperatura, la comodidad del colchón, o por cambios en tus ritmos circadianos es decir los cambios físicos, mentales y de comportamiento que se dan en un lapso de 24 horas. Si estás teniendo problemas para dormir porque tienes turnos de noche, sufres de Jet Lag cuando viajas, o te demoras más de dos horas en poderte dormir,  te invitamos a leer nuestro artículo: Melatonina para ajustar el reloj interior.

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