Semillas de chía para saciar el hambre.

Semillas de chía para saciar el hambre.

Slider

Como te contamos en nuestro artículo “Alimentación consciente para un peso saludable”, la razón por la que muchas dietas fallan es porque al reducirse el consumo de energía, aumenta la sensación de hambre aún cuando nuestro cuerpo tiene todos los nutrientes que necesita. Esto puede llevarte a comer en exceso e incluso a caer en los llamados “atracones” (comer grandes cantidades de comida en poco tiempo) con el consecuente aumento de peso.

Aquí te contamos de un alimento que aumenta la sensación de llenura, además de ofrecer enormes beneficios para la salud. 

La Salvia hispánica, más conocida como chía, son unas semillas muy pequeñas que pueden ser cafés, blancas o negras. Eran conocidas por los Mayas y Aztecas como una comida que proporcionaba fuerza y energía a los guerreros. Fue prohibida por los españoles durante la colonia y reencontrada en el siglo pasado luego de que varios estudios afirman que es el alimento en el mundo con mayor contenido de ácidos grasos omega 3 (ácido ω-3 alfa-linolénico  y  ω-6 ácido linoléico).

¿Y por qué son importantes los omega 3?


Los omega 3 son un tipo de grasa que no solamente no hace daño, sino que impide la formación de colesterol, ayudando a mejorar la salud del corazón y las arterias. Posiblemente has escuchado que el salmón y otros pescados se recomiendan para las dietas saludables por tener un alto contenido de esta grasa. Sin embargo, muchas veces es difícil o costoso conseguir este tipo de pescados (y tienen un impacto muy negativo en el medio ambiente), por lo que las semillas de chía son una opción más económica, apta para vegetarianos y amigable con el planeta.

¿Por qué las semillas de chía te hacen sentir lleno(a)?

Las semillas de chía, además de cuidar tu salud, generan una sensación de saciedad gracias a que:

  • Tienen un alto contenido de fibra. Como la  absorción de nutrientes se demora más tiempo cuando se consume fibra, tardas más tiempo en sentir hambre. 
  • Se ha demostrado que el consumo de semillas de chía baja los niveles de azúcar luego de las comidas, disminuyendo el apetito y aumentando la sensación de saciedad.  
  • Las grasas son necesarias para la absorción de varias vitaminas y ayudan a calentar y dar energía al cuerpo. Adicionalmente ayudan a que la comida sea más agradable al paladar. El problema es que las grasas saturadas (como las de la mantequilla y la leche) aumentan los niveles de colesterol. Las semillas de chía al tener grasas no saturadas ayudan de una manera saludable a mejorar el sabor de la comida y contribuyen a la sensación de llenura.
  • Las proteínas han demostrado ser el nutriente que más sensación de saciedad genera por la activación de ciertas hormonas que dan la sensación de saciedad y ayudan a eliminar las grasas del cuerpo. Las semillas de chía tienen más proteína que las lentejas o garbanzos, y con un mayor contenido de aminoácidos esenciales. 
  • Las semillas de chía tienen entre 6 y 10 veces más calcio que la leche. Se ha encontrado que entre menor sea el consumo de calcio hay más riesgo de padecer obesidad debido a una mayor acumulación de grasa en las células. El calcio además aumenta la sensación de saciedad. 

Otros beneficios de las semillas de Chía.

  • No contiene gluten, por lo que es apta para personas celíacas. 
  • El alto contenido de omega 3 ayuda a prevenir la ocurrencia de infartos del corazón, disminuye la tensión arterial, mejoran los niveles de colesterol de alta densidad (colesterol bueno) y controlan los de baja densidad (colesterol malo) y los triglicéridos.
  • Su contenido de fibra ayuda a disminuir el riesgo de enfermedad coronaria, diabetes mellitus tipo 2 y varios tipos de cáncer. 
  • Contiene más propiedades antioxidantes que la Vitamina C y la E, lo que la hace efectiva contra tumores, afecciones cardiovasculares, inflamaciones y virus.
  • Las semillas de chía absorben una gran cantidad de agua, produciendo una sustancia gelatinosa. Esto ayuda a tener deposiciones más regulares, previniendo el estreñimiento

¿Cómo consumir las semillas de Chía?

Si no estás acostumbrado a consumir fibra, te aconsejamos comenzar con una cucharada al día e ir aumentando la cantidad poco a poco. Debes tener en cuenta que las semillas de chía tienen bastantes calorías, entonces si lo que quieres es bajar de peso, es mejor limitarse a dos cucharadas diarias. 

En varios estudios se ha encontrado que para que tu organismo pueda aprovechar todos los omega 3 de la chía, es mejor molerlas en seco antes de consumirlas. Esto lo puedes hacer con un mortero, un moledor de café o en la licuadora. Una vez molidas debes dejarlas en agua o leche de almendras durante por lo menos 30 minutos (si puedes mejor dejarlas la noche anterior) hasta que produzcan una sustancia gelatinosa que puedes mezclar con jugos, cereales o batidos. Al absorber la humedad, pueden servir para espesar salsas e incluso como sustituto del huevo para tortas y pancakes vegetarianos. 

Aquí te compartimos algunas recetas con las que puedes comenzar a usar las semillas de chía al desayuno, en las onces o en el almuerzo

Pudín de chía 

  • 1/2 taza de leche de almendras.
  • 3-4 cucharadas de semillas de chía molidas
  • Fresas o arándanos.

Adiciona las semillas de chía a la leche de almendras. Deja remojando mínimo una hora hasta que se vuelva gelatinosa. Agregar las fresas cortadas y los arándanos. 

Receta de @dianamotlak – https://www.instagram.com/dianamotlak/)

Vinagreta para ensaladas

  • 1/4 taza de jugo de limón.
  • 2 cucharadas de semillas de chía
  • ½ cucharadita de sal y pimienta
  • 1 diente de ajo
  • 1 cucharada de miel
  • 1 cucharadita de mostaza dijon y 
  • 1/2 cucharadita de albahaca seca. 


Tomado de: https://www.eatingbirdfood.com/10-ways-to-eat-chia-seeds/

Pancakes veganos 

  • 1 y 1/2 tazas de harina 
  • 1 cucharada de polvo de hornear
  • 1/2 cucharada de sal marina
  • 3 cucharadas de semillas de chía molidas
  • 3 cucharadas de miel de sirope o estevia 
  • 1 1/2 tazas de leche de almendras
  • 1 cucharada de vinagre de manzana
  • 1 cucharada de canela (opcional)
  • 1 cucharada de esencia de vainilla (opcional) 

Preparación:

  • Mezcla todos los ingredientes secos en un recipiente.
  • Adiciona la leche de almendras, vainilla, miel de syrup, vinagre de manzana. Revuelve hasta que quede “apenas mezclado”
  • Deja reposar de 5 a 10 minutos hasta que la chía “haga su magia”. 
  • Cocina aproximadamente 1/4 de taza en un sartén con un poco de aceite. 
  • Dale la vuelta cuando aparezcan las burbujas en la mitad del pancake. 
  • Cocina por el otro lado por 3 a 4 minutos. 

Tomado de: https://runningonrealfood.com/vegan-chia-seed-pancakes-2/

PRODUCTO RELACIONADO

CHIA SEMILLA DOY PACK x 250GR
CHIA SEMILLA DOY PACK

Rica en fibra. Ideal para personas que sufren de trastornos digestivos como transito lento. Da sensación de llenura, lo que hace que la persona haga menos ingesta de otros alimentos.
Sin químicos ni preservantes.

Slider

¿Cansancio, fatiga o agotamiento?

¿Cansancio, fatiga o agotamiento?

Slider

¿Cansancio, fatiga o agotamiento?

“Si estás cansado, aprende a descansar, no a renunciar” Bansky.

Todos nos sentimos cansados en algún momento. El cansancio es la sensación normal de tener menor energía y fuerza luego de desempeñar ciertas actividades. Y se alivia casi siempre durmiendo.   

La fatiga se define como una sensación desagradable que impide a las personas realizar sus funciones normales y afecta su calidad de vida. Por su parte, el síndrome de fatiga crónica es una enfermedad caracterizada por una fatiga extrema que dura al menos seis meses y no puede explicarse como una condición médica. 

¿Cómo los diferencio?

En un estudio donde se entrevistó a varios corredores sobre sus sensaciones mientras corrían una maratón se encontró que:

  • Cuando se sentían cansados seguían teniendo gran motivación, buena capacidad para pensar y se comunicaban regularmente con sus compañeros.  
  • Al sentir fatiga dejaron de comunicarse entre ellos y disminuyó la concentración. Aumentaron los pensamientos negativos, hubo cambios de humor, aturdimiento y se sentían “desconectados de la realidad”. Los patrones de sueño luego de la carrera se vieron interrumpidos o eran erráticos impactando la calidad de vida e interfiriendo con la vida diaria.  
  • En los casos en que sintieron agotamiento, la mente de los corredores se olvidaba de la meta. Lo único que querían era parar de correr.  El pensamiento se volvía irracional. Luego de una jornada donde se sintieron agotados, los corredores tenían completamente cambiados los patrones de sueño.

En este mismo artículo se compararon estos tres estados con lo que sentían personas con síndrome de fatiga crónica, cáncer o depresión y se encontró que la descripción de cansancio, fatiga y agotamiento era muy similar a lo que los corredores manifestaron, y lo que comúnmente nos ocurre en nuestra vida diaria. 

De esta comparación también es muy interesante destacar las diferentes estrategias usadas por los corredores, que pueden ayudarnos cuando estemos experimentando cualquiera de estos tres estados:

  • Cuando están cansados los corredores usan técnicas de distracción o hablan con los otros corredores. Es por esto que cuando estamos cansados, nos sirve leer un libro o ver televisión para distraernos o hablar de otro tema con familiares o amigos. 
  • Para enfrentar la fatiga, los corredores recomiendan dividir la carrera en segmentos más cortos o ponerse metas a corto plazo y más alcanzables. En nuestra vida diaria, cuando nos sentimos fatigados es útil poner objetivos muy concretos con metas muy definidas y sencillas como: levantarse, tender la cama, preparar desayuno, desayunar. 

Tanto los corredores como aquellos que sufren fatiga crónica, cáncer y depresión están de acuerdo con que lo más importante para enfrentar cualquiera de los tres estados es tener un período largo de recuperación, es decir: DESCANSAR

De esta manera si estás cansado después de un día largo de trabajo, probablemente sea suficiente con dormir en la noche y al día siguiente te sentirás mejor. Si te sientes fatigado, quizás necesites un tiempo más largo, probablemente un fin de semana. Por último, si estás completamente agotado, quizás debas pedir unas semanas en tu trabajo.

Por último, y no menos importante, es el apoyo de las familias o del círculo más cercano para poder superar cualquiera de los tres estados. Así, cuando te sientas cansado, fatigado o agotado, anímate a pedir ayuda para que puedas tener un tiempo para descansar. 

¿Qué puedo hacer si me siento así?

Regular el sueño:  Luego de décadas de investigaciones se ha llegado al consenso de que el tiempo ideal de sueño debe ser de más de siete horas. Después de 16 horas de estar despierto se disminuye la habilidad de pensar claramente, estar alerta y vigilante. 

Cuando el sueño es inadecuado o interrumpido se empiezan a afectar el rendimiento, la memoria, la velocidad de pensamiento y la exactitud. También afecta el bienestar psicológico, la interpretación de los eventos y los niveles de estrés. Además de contribuir con la fatiga, nos volvemos más sensibles emocionalmente y socialmente cuando no dormimos bien.
  

Realizar actividad física: Una revisión de doce estudios epidemiológicos realizados entre 1945 y 2005 demostraron que las personas que hacen una actividad física en sus tiempos libres tienen 40 % menos de posibilidad de sentir falta de energía y fatiga que las personas sedentarias. Una revisión sistemática de varios estudios más recientes encontró que un período corto e intenso de ejercicio aumenta los niveles de energía,  pero no cambia los niveles de fatiga. La disminución de fatiga solo se da cuando se realiza un ejercicio de intensidad baja o moderada (como caminar) más de 20 minutos.

Limitar la cafeína, el alcohol y tabaco: Aunque la cafeína aumenta el rendimiento y la función cognitiva, también produce insomnio que, al acumularse durante varios días, puede inducir a estados de fatiga. Igualmente aunque se considera que el alcohol es un relajante, este disminuye la calidad del sueño. Y fumar es un factor de riesgo que contribuye a la fatiga. 

Revisar los nutrientes en la dieta: Incluir diversidad de alimentos o suplementos ricos en micronutrientes, antioxidantes, proteínas y aminoácidos, y ácidos grasos de cadena corta, ha demostrado ser útil como una estrategia para reducir la fatiga.

Manejar las emociones: Tener herramientas para manejar el estrés como la relajación, reevaluar las situaciones estresantes y tener buenas habilidades interpersonales puede modificar los síntomas de la fatiga. También parecen estar relacionados con los parámetros neuro inmunológicos que al parecer causan el síndrome de fatiga crónica. 

Alimentación consciente (MINDFOODNESS) para un peso saludable

Alimentación consciente (MINDFOODNESS) para un peso saludable.

Slider

¿No te cabe la ropa que usabas antes de la pandemia? A mí tampoco. 

El estrés, los cambios en los patrones de sueño, el aumento del consumo de alcohol y el pasar más tiempo frente a la pantalla ha hecho que muchos hayamos aumentado considerablemente de peso en este último año. 

A estas alturas en las que ya hemos regresado a nuestros puestos de trabajo, seguramente ya has intentado —como yo— empezar a bajar esos kilos de más para cuidar tu salud, para verte y sentirte mejor. Quizás has intentado con varios tipos de dietas sin haberlo logrado o has vuelto a ganar peso rápidamente. Ten en cuenta que según varios estudios el 90 % de las personas que hacen dieta recuperan su peso luego de haberlo perdido. 

¿Por qué no sirven las dietas?

Muchas veces las dietas no funcionan por razones fisiológicas o psicológicas, o una combinación de las dos. Por una parte, nuestro cuerpo está evolutivamente preparado para que cuando haya una disminución del consumo de alimentos, el metabolismo se reduzca, disminuyendo la producción de calor o no quemando grasas con el objetivo de guardar energía para el futuro. La consecuencia puede ser o no perder peso, o volver a ganar el peso perdido rápidamente, en el conocido efecto “rebote”. 

Además, las dietas generan altos niveles de estrés, que sumados al estrés de estar en medio de una pandemia, nos pueden llevar a comer grandes cantidades de comida (los conocidos “atracones”) o a sufrir frecuentemente episodios de “hambre emocional” (comer para compensar  emociones como la ansiedad o la irritabilidad).

Revisando varias propuestas me encontré con una opción diferente: el Minfoodness o alimentación consciente. En una revisión de literatura sobre estudios en donde se aplicó esta metodología se encontró que en el 86 % de los casos una intervención basada en mindfulness proporciona las herramientas para gestionar las emociones negativas, con lo que se reduce la necesidad de los atracones, de los antojos y de comer para llenar vacíos emocionales, ayudando a mantener un peso saludable. 

¿De qué se trata la alimentación consciente?

La alimentación consciente no es una dieta. Es más bien una nueva forma de relacionarnos con la comida a través de la meditación consciente o mindfulness

El mindfulness es una práctica tradicional budista, que consiste en mantener la conciencia activa a la realidad presente. Aplicado a la alimentación, el mindfoodness nos invita a ser conscientes de todo lo que nuestros sentidos reciben mientras comemos. Se trata de volver el acto de comer, una forma de meditación. 

Para ilustrarlo te voy a proponer un ejercicio que me hizo cambiar la manera de relacionarme con la comida desde que lo probé: 

Busca alguna fruta que tengas en tu casa. Puede ser un gajo de mandarina, un pedazo de banano, una uva, un trozo de durazno o manzana.

  1. Toma la fruta en tus dedos.
  2. Mírala con toda tu atención. Imagínate que vienes de otro planeta y nunca has visto esta fruta antes. Observa cómo es, dónde hay imperfecciones, arrugas, bordes, qué colores tiene. 
  3. Explora su textura. Tócala. Cierra los ojos. Acércala a tu nariz y huelela.  Nota si esto despierta alguna sensación en tu boca o en tu estómago.
  4. Colócala despacio en tus boca. Siente si está fría o caliente, si es suave, o áspera, todavía sin morderla. Explora con tu lengua. Pregúntate qué sensación te da en tu cuerpo. 
  5. Cuando estés listo comienza a mascar. Escucha el sonido que hace. Has uno o dos mordiscos y espera qué sensaciones se producen. No la tragues, identifica las sensaciones que le lleva a tu cuerpo.
  6. Mastica despacio varias veces. Intenta detectar la intención de pasarla antes de hacerlo, para hacer consciente de que lo vas a hacer. Cuando estés listo pásala.
  7. Trata de seguir lo que ocurre con el pedazo de fruta mientras baja hasta tu estómago. 
  8. Cierra los ojos y siente por un momento cómo se siente tu cuerpo al haberla digerido.

Lo que hace diferente a la alimentación consciente de las dietas es que no se trata de comer menos, sino de poner tu atención en lo que comes. Así, no hay alimentos “buenos o malos”, sino un nivel diferente de conciencia con respecto a todos los aspectos de la comida  (comprar, preparar, cuándo y por qué te da hambre, el acto mismo de comer y el efecto en tu cuerpo). 

La idea es usar todos tus sentidos para escoger y probar cada bocado, enfocándote en las decisiones inmediatas a la hora de comer y no en las consecuencias a largo plazo. La invitación es a dejar de pensar en perder peso, o incluso de si lo que comes es “beneficioso” para tu salud, y enfocarte en el alimento que estás comiendo y en las sensaciones que sientes en cada momento. De alguna manera es: “gozarte la comida”, que es justamente lo que estamos buscando todos a quienes nos gusta comer. 

Por último, y quizás lo más importante, es que practicar el mindfulness también te ayuda a estar consciente de las emociones y de cómo se relacionan con las ganas de comer.

¿Cómo poner en práctica el Mindfoodness?

Aquí te presento 7 consejos que para mi han sido muy útiles y han cambiado mi relación con la comida. 

Te recomiendo escoger dos para empezar y aplicarlos durante quince días. Luego puedes añadir otros dos, y así sucesivamente. 

  1. Haz una lista antes de comprar tus alimentos. Cuando estés comprando, tómate el tiempo de considerar cada alimento que va en el carrito de compras. Pregúntate si realmente lo necesitas, si te hace sentir bien comerlo, o si puedes cambiarlo por algo que sea más nutritivo o menos dañino. ¡En mi caso cambié las chocolatinas que encontraba en el supermercado por un delicioso chocolate orgánico!
  1. Siéntate a la mesa cuando tengas apetito pero no cuando estés “muriendo de hambre”. Aprende a diferenciar entre el hambre física y el hambre emocional. Cuando sientas que una emoción te está llevando a comer, aprende a ser compasivo contigo mismo, sin juzgarte. Simplemente observa la emoción que te está llevando a comer y dale un tiempo para que se transforme. Una forma de hacer es tomando largas inhalaciones contando hasta diez y expirando de la misma forma. 
  1. Apaga el celular o déjalo lejos de la mesa. No comas viendo televisión, ni leyendo. Dedícate solamente a comer. ¡Esta es una de las más difíciles, pero te aseguro que se puede lograr!
  1. Sirve en un plato mediano lo que creas que vas a comer. Cuando termines lo del plato, toma unos segundos para preguntarle a tu cuerpo si realmente tienes hambre. Si es así, sírvete lo que creas que vas a necesitar.
  1. Haz de tu comida un ritual. Espera un minuto antes de empezar a comer para contemplar lo que hay en la mesa y las personas que te acompañan. Agradece (puede ser en silencio) la presencia de tus compañeros de mesa y el poder disfrutar la comida que vas a probar. Dedícale los primeros tres minutos únicamente a comer ¡Luego ya podrás interactuar con los otros comensales!
  1. Invita a todos tus sentidos a relacionarse con la comida. Cuando estés preparando, sirviendo o comiendo, pon atención a los colores, textura, aroma e incluso los sonidos que hace la comida. 
  1. Come con bocados pequeños. Es más fácil sentir el sabor de la comida cuando tu boca no está completamente llena. Entre cada bocado deja el tenedor o la cuchara en el plato. Mastica por lo menos cuarenta veces cada bocado.

Finalmente aquí te dejo unas claves importantes para acompañarte en el proceso:

  • No te juzgues ni a ti mismo, ni a lo que comes. No eres mejor o peor por haber podido dejar de comer o haber comido algo. Tampoco hay alimentos “buenos” ni “malos”.
  • Ten paciencia. El proceso de comer conscientemente es lento. Tómate el tiempo que necesites.
  • Confía en tu propia experiencia con cada comida. Acepta lo que sientas en cada momento.
  • No hay ninguna meta que debas lograr. Céntrate en lo que te sucede en cada momento con lo que comes. No hay que lograr que “algo” pase. Lo que a ti te sucede en cada momento es precioso.
  • Soltar: Dejar ir cualquier apego (o disgusto) sobre una comida te permitirá tener más experiencias en el momento presente.

¿CÓMO TENER UNA AUTOESTIMA SALUDABLE?

¿CÓMO TENER UNA AUTOESTIMA SALUDABLE?

Slider

Todos tenemos días en que creemos que no somos suficientes. A veces sentimos que no somos capaces de cumplir con nuestras tareas. De vez en cuando pensamos que somos incapaces de terminar un proyecto que empezamos y al que le hemos puesto el alma. 

Si te estás sintiendo de esta manera, aquí te contamos cómo lograr y mantener una autoestima más saludable. Empecemos por el principio:

¿Qué es la autoestima?

La autoestima es todo lo que creemos, pensamos y sentimos sobre nosotros mismos. Es la manera en que evaluamos nuestros comportamientos, nuestras creencias, nuestra imagen física, nuestros logros y nuestras capacidades.  

¿Por qué es importante una autoestima saludable?

Nuestro nivel de autoestima determina en gran medida nuestra salud mental y física, la capacidad para enfrentar los problemas y retos cotidianos, así como para controlar lo que nos sucede.  

Influye en la capacidad de cumplir nuestros logros, en la felicidad y en la calidad de nuestras relaciones interpersonales. Incluso nos da herramientas para combatir enfermedades cardiacas.

¿De qué depende la autoestima?

Aunque algunos estudios sugieren que la  autoestima se relaciona con la edad (es más baja en la adolescencia y cuando llegamos a la mitad de la vida), el género (los hombres tienen una mayor autoestima que las mujeres) o la genética (puede tener un componente hereditario), también es cierto que depende en gran medida de las situaciones vividas en la infancia y adolescencia y de cómo sean las relaciones sociales de cada individuo. Además, se ve influenciada por la cultura, las situaciones de racismo o discriminación, los medios de comunicación y las redes sociales

En conclusión, la autoestima no es estática ni está predefinida. Puede cambiar con algo que nos haya ocurrido, con una mala experiencia, al perder un trabajo, o incluso por haber vivido una ruptura de una relación.

La buena noticia es que al ser una construcción, es posible transformarla y forjar una autoestima saludable. Es un camino que solo TÚ puedes emprender. 

¿Cómo saber si necesito trabajar en mi autoestima?

Comienza por hacerte estas preguntas:

  • ¿Evito las situaciones en las que puedo fracasar?
  • ¿Cuando estoy en una reunión, siento que las otras personas son mejores que yo?
  • ¿Se me dificulta finalizar los proyectos que empiezo?
  • ¿Me cuesta recibir críticas o incluso creo que me están criticando cuando no lo están haciendo?
  • ¿Se me dificulta sentirme orgulloso/a de lo que he alcanzado?

Si respondiste sí a la mayoría de estas preguntas, es posible que necesites iniciar un proceso para construir una autoestima más saludable.  

En Internet hay millones de recetas mágicas para subir tu autoestima y muchas de ellas no funcionan o pueden incluso hacerte sentir peor. Por ejemplo, muchas páginas señalan que debes “pensar en positivo”. La verdad es que el cerebro humano tiene un sesgo de negatividad. Estamos entrenados evolutivamente para que los acontecimientos negativos tengan un mayor peso en nuestro comportamiento que los positivos, para así reaccionar adecuadamente cuando estamos en peligro. Lo mismo sucede con ponerse metas como “ser feliz”. Estos son objetivos a largo plazo, y la presión a corto plazo puede aumentar tus niveles de ansiedad y frustración.

Por esto hemos escogido para ti ocho herramientas que, sin pretender subir mágicamente la autoestima, sí te pueden ayudar a iniciar un proceso de autoconocimiento, autorreflexión y autocompasión para poder tener una autoestima más saludable. Te invitamos a leerlas y escoger una o dos que resuenen contigo para comenzar.

  1. Conoce lo que necesitas y valoras.

Conocer la manera en que piensas y sientes, tus valores y necesidades puede ser un buen comienzo para tener una autoestima más saludable. Para empezar este proceso te invitamos a hacer un listado de tus “necesidades diarias” en lo emocional, intelectual, nutritivo, físico y espiritual. 

Cuando hayas definido tus necesidades, piensa en qué estrategias puedes implementar para satisfacerlas. Por ponerte un ejemplo, si tienes una necesidad de conexión, tu estrategia puede ser conversar con alguna amiga 10 minutos al día; si tienes una necesidad de alimentarse sanamente, la estrategia sería comer por lo menos una verdura y una fruta diariamente. Importante no confundir tus necesidades con alguna estrategia en particular, casi siempre hay más opciones de las que creemos.

Luego de hacer el listado, intenta empezar a satisfacer estas necesidades, poco a poco, una a una. Si hoy no lo lograste, ¡puedes volver a intentarlo mañana! 

Ahora prueba a hacer una lista de tus valores. Son todas las creencias que te ayudan a decidir lo que es importante para ti. Una vez tengas la lista, la próxima vez que tengas que tomar alguna acción que te genere temor, piensa si esa acción está alineada con los valores que escribiste.

  1. Abraza tus logros. 

Casi siempre estamos pensando en las veces que hemos fracasado. Pero te proponemos darte la oportunidad de pensar en las veces que has tenido éxito. Te invitamos a hacer un pequeño proyecto:

●      Corta cartulinas de colores.

●      Piensa en una etapa de tu vida y céntrate en las diferentes áreas de tu vida (familia, educación, trabajo, amistad, pareja, etc.). 

●      Escribe en cada cartulina un logro que hayas tenido en cada área. 

●      Luego pasa a la siguiente etapa de tu vida.

Tómate tu tiempo para realizar este proyecto. Es recomendable hacerlo durante varios días. Cuando hayas terminado de revisar todas las etapas, busca un recipiente de cristal transparente para guardar las cartulinas. Antes de colocarlas allí, léelas nuevamente y pregúntate cómo te sentiste cuando conseguiste ese logro. ¿Lo has valorado más de una vez?

Cada vez que te sientas que no “has hecho nada en tu vida”, mira o visualiza tu recipiente de logros.

  1. Encuentra la raíz.

Como la autoestima se construye desde la infancia y en la adolescencia, la baja autoestima puede tener raíces en algo que ocurrió cuando eras niño. Ayúdale a ese niño interior a entender esa situación y cómo te marcó. Existen múltiples terapias que pueden ayudarte en este paso, como la arteterapia o la terapia conductual.

  1. Ve paso a paso.

No te pongas objetivos que sean inalcanzables. Celebra las pequeñas victorias durante el día. Por ejemplo: logré levantarme a tiempo para el trabajo, ¡bien!; el café me quedó rico, ¡bien! 

Y si tienes un proyecto que se encuentra estancado, en vez de pensar en la meta, piensa en el siguiente paso. ¿Cuál sería la siguiente acción que podrías tomar? Apenas logres definir la siguiente acción, ¡hazla! Nada le hace más daño a tu autoestima que no hacer nada, y paso a paso se va lejos. 

  1. Practica la autocompasión.

Trátate con la misma empatía con la que tratas a un amigo. Si no obtuviste un trabajo, seguramente un amigo te diría que ya conseguirás uno mejor. Ser amable y no juzgarte, sentirte parte de la humanidad y no aislarte, ser consciente en vez de identificarte con tus problemas y aprender a perdonarte cuando cometes un error hacen parte del proceso de autocompasión

  1. Muévete.

No te quedes quieto. Se ha demostrado en varios estudios que hacer ejercicio ayuda a mejorar la autoestima. No importa cuál sea el ejercicio que prefieras—si es bailar, trotar, nadar o montar en bicicleta—moverte por lo menos 150 minutos a la semana reduce los síntomas de la ansiedad y la depresión. 

  1. Ayuda a otros.

Está comprobado que las personas que hacen acciones para ayudar a otros tienen mayores niveles de autoestima. Aún más, un estudio demostró que imaginarse que uno está ayudando a otra persona también puede ayudar a sanar tu propia autoestima. Así que la próxima vez que veas a alguien necesitado, te invitamos a pensar cómo puedes ayudarlo. ¡También te estarás ayudando a ti mismo!

  1. Meditación “mindfulness”.

La meditación Mindfulness es una forma de observarse profundamente con el ánimo de autoinvestigación y autocomprensión. Esto se hace mediante un proceso de des-identificarnos con aquello que la mente piensa. De esta manera generamos una conciencia de que no somos nuestros pensamientos. Esto nos ayuda a encontrar autocompasión y ser más amables con nosotros mismos.

Aunque estos consejos son claves para empezar a trabajar una autoestima más saludable, es posible que a medida que los hagas sientas que necesitas desbloquear algún aspecto de tu personalidad o de tu historia que te está impidiendo aceptarte y valorarte. En este caso las esencias florales pueden ser una buena alternativa para acompañarte en este proceso.

Aquí te recomendamos 3 esencias florales para trabajar tu autoestima.

3 ESENCIAS FLORALES PARA TRABAJAR TU AUTOESTIMA

3 ESENCIAS FLORALES PARA TRABAJAR TU AUTOESTIMA

Slider

¿Qué son las esencias florales?

En 1928, el Dr. Edward Bach inventó un método para sanar a las personas a través de las esencias florales. Estas son preparaciones de 38 flores que son diluidas de una manera especial para recoger la esencia vibratoria de las plantas. 

Las esencias florales producen una transformación sutil, pero profunda, en nuestra forma de asumir la vida. Nos ayudan a entender la situación por la que estamos atravesando y a transformarla en aprendizaje y crecimiento. 

Esencias y Autoestima

Como ya te lo contamos en nuestro artículo ¿Cómo tener una autoestima saludable?, la autoestima depende de una gran cantidad de factores, algunos de los cuales puedes modificar.  

Es posible que hayas iniciado el proceso pero sientas que hay ciertos conflictos que no sabes cómo trabajar o con los que necesitas una ayuda externa. Las esencias florales son justamente un apoyo para este tipo de procesos, pues actúan directamente sobre las emociones y en los estados mentales que subyacen en nuestro interior, permitiéndonos incorporar las virtudes positivas de una manera suave y progresiva.

Las esencias florales pueden ser empleadas por personas de cualquier condición y edad. No tienen ningún tipo de contraindicación, carecen de efectos tóxicos y no interfieren con ningún otro proceso terapéutico que estés llevando a cabo. 

Aquí te presentamos tres esencias florales que pueden ayudarte de acuerdo con tu proceso interno. Te recomendamos leer atentamente las descripciones de cada una y probar aquella (o aquellas) que más resuene contigo.

Bach recomienda esta esencia para las personas que no se consideran tan buenos ni tan capaces como los demás. Personas que sienten que no van a alcanzar el éxito y que por el contrario están esperando siempre fracasar, o que no se arriesgan ni hacen el esfuerzo para lograr sus metas.

Aporta confianza, perseverancia en los contratiempos, reduce la inseguridad, da el impulso para enfrentar los obstáculos arriesgándose si es necesario y sin descorazonarse si los resultados son diferentes a los esperados. Sirve para desarrollar la autoestima y confianza en las capacidades personales.

  • Botón de oro si te cuesta expresar tus sentimientos y convicciones. 

Ayuda a superar la baja autoestima y la falta de confianza en sí mismo. Se recomienda para las personas que dudan de su propio valor, con tendencia a autoanularse por timidez y que tienen poca seguridad para expresar sus sentimientos y convicciones. Aporta seguridad para expresarse, brinda comprensión y confianza, mejora la autoestima.

Apropiada para quienes se ponen a la defensiva, son inseguros e incapaces de confiar en los demás. Usualmente se trata de personas que no recibieron apoyo emocional en su infancia o que fueron abandonados por el padre. Permite recuperar la seguridad en sí mismos y sentirse cómodos en el mundo y con la vida en general.

Modo de uso:

Recomendamos tomar 5 gotas o 5 glóbulos 2 o 3 veces al día. Ten en cuenta que el efecto de la esencia no varía según la cantidad de gotas o glóbulos en cada toma, sino de la frecuencia con la que se ingiera el remedio.

Por último, si necesitas más información sobre estas u otras esencias florales, da click aquí, donde además podrás preguntarle a uno de nuestros asesores. 

3 aceites esenciales para las enfermedades respiratorias

3 aceites esenciales para las enfermedades respiratorias

Slider


Los síntomas de las enfermedades respiratorias varían dependiendo de cada persona, siendo los más comunes la congestión nasal, dolor de garganta, tos y estornudos. Estos síntomas son tratados, generalmente, con medicamentos que muchas veces tienen efectos secundarios graves o con antibióticos. Estos últimos, al ser consumidos regularmente, hacen que las bacterias se vuelvan resistentes contra los mismos tratamientos.

En contraste, los aceites esenciales derivados de plantas son una opción natural para tratar estas enfermedades por proporcionar: 

  • Propiedades anti-inflamatorias: la inflamación es la manera en que el sistema inmune reacciona contra un organismo extraño. Esto lo hace mediante las citoquinas inflamatorias, las células encargadas de generar la respuesta. Varios estudios han demostrado que ciertos aceites esenciales. Estudios realizados en animales sobre el efecto de varios aceites esenciales demostraron que estos detienen la actividad inflamatoria. 
  • Combate los hongos, los virus y las bacterias debido a su contenido de sustancias que inhiben el crecimiento de microbios resistentes a otros medicamentos. Los aceites esenciales también rompen la pared celular e interfieren en el proceso de obtención de energía de las bacterias.

Antes de usarlos, debes tener en cuenta que algunos de estos aceites son muy concentrados, por lo cual no deben ser ingeridos. También pueden generar reacciones cutáneas con lo cual es recomendable diluirlos en un aceite vegetal para aplicarlos en la piel.

Aquí te contamos de tres aceites que pueden ser utilizados dependiendo de tus síntomas.

Tea tree para la gripe, el resfriado y el dolor de garganta.

Es un aceite proveniente de la planta Melaleuca alternifolia, usada hace cientos de años por los aborígenes australianos para el tratamiento de heridas. Varios estudios han encontrado que actúa contra la membrana celular de las bacterias, incluidas aquellas resistentes a los antibióticos. Impide la proliferación de hongos y reduce la formación de plaquetas de virus. 

Además tiene efectos sobre varias respuestas del sistema inmunológico. En un estudio de 2019 se encontró que, comparado con otros antioxidantes (como la Vitamina C y E), el aceite de Tea Tree tenía alta efectividad para romper los radicales libres que causan el daño de las células. ¡El aceite de tea tree actúa para protegerte!

Es efectivo para tratar:

  • Gripe (Influenza): Impide que el virus de la influenza se expanda hacia otras células.   
  • Resfriado: Ayuda en la descongestión nasal (sinusitis). Su efecto antiinflamatorio reduce los síntomas.
  • Amigdalitis: Combate las bacterias y calma el dolor de garganta.

Otros beneficios: 

Puede ser usado para lesiones cutáneas, acné, verrugas, psoriasis e inflamaciones. Es también usado para combatir la caspa, los piojos, como crema de dientes, y desodorante.

Forma de uso:  

  • Para el dolor de garganta: Agregar 5 a 10 gotas a media taza de agua tibia y hacer gárgaras 3 a 4 veces al día hasta calmar el dolor.
  • Para la sinusitis: Adicionar 10 gotas del aceite esencial a un baño de vapor o vaporizador y hacer inhalaciones. Frotar algunas gotas de aceite debajo de la nariz y la frente. 
  • Para la tos: Adicionar 10 gotas de aceite en una olla con agua caliente, cubrir la cabeza con una toalla e inhalar profundamente durante 5 a 10 minutos con los ojos cerrados. Repetir el procedimiento por lo menos 2 veces al día. También se puede frotar el pecho y la parte superior de la espalda con unas gotas de aceite.

Precauciones:

  • Nunca debe ingerirse directamente del frasco
  • Puede generar reacciones alérgicas e irritaciones en la piel. Si presenta hipersensibilidad al medicamento, suspenda su uso.
  • No debe entrar en contacto con los ojos.

En QUANTA hemos escogido este aceite esencial de Tea Tree originario de Australia: 

TEA TREE MORADO GOTAS x 10ML

Eucalipto para la tos, la bronquitis, la gripe y el asma

El aceite de Eucalipto proviene de la especie Eucalyptus globulus (E. globulus), originario de Australia y ampliamente distribuido en el mundo. Actúa contra las bacterias dañando sus membranas, impide que se multiplique el virus y ataca la cubierta protectora del virus con la que este ataca las células huésped. Protege a las células de la oxidación y disminuye la respuesta inflamatoria

Puede ser usado para tratar:

  • Tos: Descongestionante, expectorante y antibacterial.
  • Bronquitis: Broncodilatador y reduce la respuesta inflamatoria. 
  • Asma: El componente activo del aceite de Eucalipto, el eucaliptol, ha demostrado ser efectivo para la reducción del consumo de esteroides en pacientes asmáticos.

¿Y el Covid? Aunque existen indicios de su eficacia, aún se necesitan más  investigaciones para evaluar su posible uso medicinal.

Otros beneficios: 

Sirve para  preservar naturalmente productos alimenticios, fuente de antioxidantes, y antipirético (reduce la fiebre).

Forma de uso:

  • En difusores aplicar entre 10 a 15 gotas. 
  • Para inhalación, se pueden aplicar 12 gotas en una olla con agua tibia e inhalar. Repetir el tratamiento 3 veces al día. También se puede aplicar unas gotas en la espalda o en el pecho. 

Precauciones: 

  • Evitar el contacto con los ojos y mucosas. 
  • Evitar el uso en mujeres embarazadas.
  • Conservar en un lugar fresco, seco y lejos de la luz.
  • El aceite de eucalipto y sus preparados no deben aplicarse en el rostro de bebés y niños pequeños.

En QUANTA hemos escogido este producto totalmente orgánico desde la producción hasta su extracción. 

EUCALIPTO ACEITE ESENCIAL x 12ML

Romero para el asma y las alergias

El romero, Rosmarinus officinalis L., es un arbusto originario del mediterráneo. Los griegos lo usaban para potenciar la memoria y era protagonista en numerosos ritos sagrados. Es un conocido condimento para carnes y pescados, y también es utilizado para hacer perfumes y colonias. Puede ser usado para:

  • Asma: Propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. 
  • Alergias: En un estudio del 2020 se encontró que el aceite de romero actúa sobre los mastocitos, las células responsables de las alergias. 

Otros beneficios:

Actúa contra las bacterias, los tumores cancerosos, previene la muerte celular causada por el Alzheimer y sirve para el manejo del estrés

Forma de Uso:

  • Inhalación directamente del frasco o en un difusor.
  • Realizar masaje o aplicaciones en la superficie de la piel puro o diluido en aceite de jojoba

Precauciones:

  • No aplicar en la piel de bebés y niños menores de 3 años. 
  • Evitar el contacto con los ojos y mucosas. 
  • Evitar el uso en mujeres embarazadas.
  • Conservar en un lugar fresco, seco y lejos de la luz.

En QUANTA hemos escogido este aceite de romero orgánico y extraído con técnicas ancestrales.  

ROMERO ACEITE ESENCIAL x 12ML

8 beneficios del aceite de lavanda. ¡El séptimo te sorprenderá!

8 beneficios del aceite de lavanda. ¡El séptimo te sorprenderá!

Slider

La lavanda es una planta aromática originaria de zonas costeras del Mediterráneo. Su aceite se extrae de las flores frescas de Lavandula angustifolia.  Algunos creen que el nombre de  “lavanda” proviene de su color, pero también podría provenir del latin “lavare” que significa lavar o limpiar.  

La lavanda ha sido utilizada desde la antigüedad. En Egipto, la lavanda hacía parte del proceso de momificación de faraones, en Persia, Grecia y Roma era usada en los baños de la aristocracia, y en la Edad Media empezó a servir como base para extraordinarios perfumes, jabones y aromatizantes gracias a sus propiedades únicas.

¿Para qué sirve el aceite de lavanda?

  1. Reduce la ansiedad

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) 254 millones de personas en el mundo sufren ansiedad, aunque posiblemente este número sea mayor actualmente debido a la pandemia. Esta enfermedad es frecuentemente tratada mediante medicamentos, muchos de los cuales tienen efectos secundarios no deseados, mientras que la lavanda ha demostrado ser efectiva sin tener ningún efecto nocivo. 

El efecto ansiolítico (reductor de la ansiedad) se debe a la interrupción de la secreción de la hormona del estrés (cortisol) y a la liberación de neurotransmisores como la serotonina responsables de estabilizar el estado de ánimo.  

  • En un ensayo cruzado se demostró que se disminuyó el estado de agitación de 70 adultos mayores con demencia durante un tratamiento de tres semanas con aceite esencial de lavanda. 
  • En un experimento con 200 pacientes en la sala de espera de un consultorio odontológico se demostró que colocar esencias de lavanda y naranja reducía el estrés y mejoraba el estado de ánimo.
  • En un experimento con un tratamiento ayurvédico de goteo en aceite se demostró que la lavanda produce ansiólisis, un nivel de sedación donde la persona está despierta pero muy relajada.
  • En un estudio de doble ciego se administró cápsulas de lavanda a 97 personas mientras observaban videos de películas que causaban ansiedad. Se concluyó que la lavanda tiene la  capacidad de disminuir la ansiedad leve y acelerar el tiempo de recuperación después de una situación estresante.
  1. Combate el insomnio

La aromaterapia, mediante inhalación de aceite esencial de lavanda, puede mejorar la calidad del sueño y servir como tratamiento alternativo para el insomnio leve o moderado, por su contenido de linalol y acetato de linalilo. Estos componentes regulan el sistema nervioso autónomo, facilitando la conciliación del sueño. 

  1. Tratamiento alternativo de la depresión

Algunos estudios han demostrado que el aceite de lavanda contribuye a la segregación de neurotransmisores responsables de estabilizar el estado de ánimo contribuyendo al manejo de la depresión sin producir efectos secundarios en comparación con otros medicamentos. 

  1. Reduce el dolor de cabeza y las migrañas

Avicena, uno de los primeros médicos de la humanidad, añadió la lavanda por sus propiedades medicinales en el “Canon de Medicina” como tratamiento para la migraña. En un ensayo clínico de 2011  se administró aceite de lavanda inhalado a 46 pacientes con migraña, reduciendo la severidad del dolor de cabeza y de otros síntomas de la migraña como fotofobia, fonofobia, náuseas y vómitos. También se ha reportado la eficacia del aceite de lavanda para disminuir el dolor de cabeza relacionado con el estrés, al reducir la tensión arterial y la frecuencia cardíaca. 

  1. Tratamiento alternativo del Alzheimer.

En varios estudios se ha encontrado que las propiedades neuroprotectoras, anticonvulsivas, ansiolíticas y antidepresivas de la lavanda  podrían estimular la memoria y disminuir comportamientos agresivos y psicóticos en pacientes con enfermedad de Alzheimer. Aunque son necesarias más investigaciones, la aromaterapia con lavanda puede mejorar la función cognitiva a través del olfato y disminuir la agitación y agresión

  1. Para la la piel y el cabello

El aceite esencial de lavanda controla el crecimiento de microorganismos en la superficie de la piel gracias a sus componentes activos antibacterianos, antisépticos y antifúngicos.  Además regenera y promueve las células epiteliales por lo cual es usado  para tratar cicatrices, heridas, quemaduras, úlceras, acné, entre otras afecciones dérmicas. En el cabello, promueve el crecimiento del cabello y aumenta su grosor. También sirve,  junto con otros aceites esenciales, como tratamiento contra los piojos, ya que mata los huevos incubados en el cuero cabelludo.

  1. Repele escorpiones e insectos.

El aceite de lavanda sirve como un método repelente ecológico, seguro y económico contra los mosquitos. También es útil para controlar otro tipo de plagas como los escorpiones, por lo cual se ha recomendado tradicionalmente el cultivo de plantas de lavanda cerca a las casas. Sus efectos repelentes e insecticidas se atribuyen a sus compuestos fitoquímicos como el linalol y eucaliptol que no causan efectos adversos en la salud ni contaminan el medio ambiente. 

  1. Desinfección del hogar.

Los compuestos terpenoides (linalol, acetato de linalilo y lavandulol) del aceite de lavanda tienen propiedades antibacterianas y antifúngicas por lo cual se ha utilizado para desinfección en el hogar y limpieza de todo tipo de superficies. 

¿Cómo se utiliza el aceite de lavanda?

El aceite esencial de lavanda que te ofrecemos en QUANTA fue escogido por ser 100% natural en su origen y no ha sido mezclado con otros aceites para garantizar su pureza. Puede ser usado de múltiples formas: 

Masajes y aromaterapia:

Se diluyen 3 a 5 gotas del aceite esencial en otro aceite vegetal (puede ser de coco, oliva, girasol, jojoba o  almendras) para realizar el masaje. Para aromaterapia se usa un difusor o vaporizador durante 15 a 30 minutos. 

Relajación: 

  • Adicionar 3 a 5 gotas de aceite de lavanda a un pañuelo e inhalar varias veces al día para disminuir la ansiedad. 
  • Aplicar un par de gotas directamente sobre la piel, masajeando en el cuello y hombros.
  • Aplicar en  el pecho y cuello y luego realizar respiraciones profundas. 
  • Para un baño relajante puedes  mezclar entre 2 a 12 gotas de aceite esencial de lavanda en una cucharada (15 mL) de aceite vegetal y adicionarlo al baño. 

Para dormir:

Inhalar durante 10 minutos el aceite esencial de lavanda,  mediante un pañuelo húmedo con gotas del aceite o usando un difusor o vaporizador. También se puede aplicar 2 gotas de aceite esencial de lavanda en la almohada. 

Para el cabello:

Mezclar dos gotas de aceite esencial de lavanda con cualquier aceite vegetal (preferiblemente de jojoba)  y masajear el cuero cabelludo. Enjuagar. 

Para el cuidado de la piel:

Aplicar 3 gotas en un algodón por 5 minutos sobre espinillas, quemaduras y picaduras de insectos. Para arrugas y piel seca se puede aplicar directamente el aceite con las manos. 

Como desinfectante y repelente:

En una botella con difusor,  adicionar media taza de vinagre blanco, media taza de agua y tres gotas de aceite de lavanda. (Tomado de https://www.hogarmania.com/hogar/ecologia/desinfectantes-naturales-formulas-alternativa-lejia.html)

Alcachofa: Una flor para la digestión

Alcachofa: Una flor para la digestión.

Slider

La alcachofa o Cynara scolymus L. es la flor inmadura de una antigua planta de la misma familia de las margaritas. Originaria del norte de África, fue cultivada por griegos y romanos quienes le otorgaban poderes afrodisíacos. Su uso medicinal se conoce desde antes de Cristo y era usada como estimulante biliar y diurético. Aquí te contamos sus múltiples beneficios y propiedades curativas, además de diferentes formas de consumirla (!¡Incluso si no te gusta el sabor amargo!)

¿Para qué sirve la alcachofa?

La alcachofa actúa sobre una gran cantidad de órganos del cuerpo:

  • Alcachofa para adelgazar

El principal compuesto de la alcachofa y que le da un sabor un poco amargo es la cinarina. Varios estudios señalan que este compuesto actúa sobre tres enzimas: lipasa (que estimula la secreción de bilis),  α-glucosidasa (ayuda a romper las cadenas de lípidos) y  α-amilasa (metabolismo de lípidos), cuya acción en conjunto previene la obesidad y ayuda a adelgazar.

  • Hígado, vesícula y  páncreas: efecto DETOX (link con artículo de DETOX)

El hígado es el órgano de nuestro cuerpo que elimina las toxinas del cuerpo. La alcachofa protege el hígado y promueve el crecimiento de nuevos tejidos, inclusive en el caso de lesiones inducidas por alto consumo de alcohol como la cirrosis o cuando hay necrosis (muerte) del hígado. Además impide el almacenamiento exagerado de grasa en el páncreas y en la vesícula biliar y activa la producción de bilis lo cual permite la eliminación de toxinas del cuerpo. Incluso se ha utilizado para el tratamiento de enfermedades hepáticas graves como hepatitis C

  • Sistema digestivo: 

Contiene inulina, una fibra prebiótica, que mejora la composición de la microbiota y el tránsito intestinal, favorece la absorción de minerales y evita el crecimiento de bacterias nocivas para la salud.  Además reduce la producción de gases en el tubo digestivo, disminuye flatulencias e hinchazón, previniendo la indigestión. Ayuda a disminuir cólicos y a tratar afecciones de los músculos intestinales que provocan dolor gastrointestinal. Alivia los vómitos y las náuseas.

  • Eliminación de toxinas por la orina: 

El contenido de polifenoles de la alcachofa estimula la eliminación de toxinas del organismo mediante la excreción urinaria contribuyendo a desintoxicar el cuerpo. (LINK CON EL ARTÍCULO DE DETOX).

¿Qué enfermedades previene la alcachofa?

  • Facilita la expulsión de cálculos renales.

Los cálculos renales son una de las enfermedades más dolorosas que existe y es sufrida por el 12 % de la población mundial. Varios estudios en animales  indican que los polifenoles en la alcachofa podrían impedir la formación de cálculos de calcio y diluir los ya existentes. 

  • Reduce el colesterol LDL y previene la arteriosclerosis.

Los compuestos de las hojas de alcachofa como la cinarina y el ácido clorogénico actúan en dos vías: por una parte detienen la fabricación de colesterol en el hígado y por la otra reducen la oxidación del colesterol de baja densidad (LDL) impidiendo que se formen las placas que generan la arteriosclerosis. 

  • Tensión arterial.

Según un estudio del año 2020 los suplementos de alcachofa, en conjunto con otras terapias farmacológicas,  pueden contribuir a la reducción de la presión arterial en pacientes hipertensos.

  • Cáncer de próstata, de mama y leucemia

Su actividad anticancerígena se debe a su alto contenido de compuestos antioxidantes (polifenoles y flavonoides) que impiden la reproducción de células tumorales en órganos como la próstata o las glándulas mamarias. También hay estudios que demuestran cómo induce la muerte de las células cancerosas en la médula espinal generadoras de la leucemia. 

  • Cáncer de colon

Estudios en animales han demostrado los efectos anticancerígenos de la alcachofa en el cáncer de colon gracias a su contenido de fitoesteroles (que inducen la muerte de células cancerosas) e inulina (que ayuda en el tránsito intestinal y tiene efecto prebiótico). 

¿Cómo consumir la alcachofa?

  • Cocidas: 

Sumergirlas en agua hirviendo hasta la mitad de la alcachofa con sal o jugo de limón o un poco de vinagre durante 30 minutos. La parte comestible de la alcachofa es la parte carnosa.. Se toma cada pétalo con la mano y se raspa la parte carnosa, dejando la parte fibrosa a un lado. Se puede untar con mayonesa o salsa rosada para darle sabor. 

  • Licuado de alcachofa para adelgazar: 1 alcachofa cocida, 2 rodajas de piña, 4 almendras, jugo de medio limón y 1 vaso de agua (250 ml). Cocer la alcachofa hasta que esté blanda. Mezclar la alcachofa, la piña y las almendras en una licuadora. Añadir el agua y el zumo de limón.  Tomado de https://mejorconsalud.as.com/3-modos-de-adelgazar-con-alcachofa/
  • Té de alcachofa: cocinar 2 alcachofas en ½ litro de agua hasta que ablanden. Tomar el agua de las alcachofas con el zumo de medio limón. Tomado de 

https://mejorconsalud.as.com/3-modos-de-adelgazar-con-alcachofa/

Suplementos de alcachofa

Los suplementos de alcachofa son una buena opción si necesitas recibir los beneficios de esta planta más eficazmente pues están hechos de las hojas de la planta que contiene más ingredientes activos que la flor que se consume como alimento. Además al ser una planta estacional, algunas veces es difícil conseguirla, por lo que los suplementos resultan una opción siempre accesible, más económica y que puedes transportar con facilidad. 

En QUANTA te ofrecemos la alcachofa en tabletas o cápsulas, las dos con la misma concentración y principio activo. Las cápsulas son un poco más fáciles de tragar que las tabletas y son una excelente opción si no te gusta el sabor amargo.

– Alcachofa (Medick) – 500 mg de hojas de alcachofa/tableta: Aumenta la síntesis y la eliminación de bilis .  Ayuda a secar, limpiar y cicatrizar tejidos. Tiene efectos digestivos, hepatoprotectores, diuréticos, protectores del páncreas, hipocolesterolémicos y estimulantes de la eliminación de cálculos renales. 

https://quantasalud.com/alcachofa-medick-x-100-tab.html

– Alcachofa (Fito Medic’s) – 500 mg de hojas de alcachofa/cápsula: : Aumenta tanto la síntesis de bilis (agente colerético) como su eliminación (agente colagogo). Tomar 1 cápsula de dos a tres veces al día, o la indicada por el médico.

https://quantasalud.com/alcachofa-fito-medic-s-x-100-capsulas.html

Contraindicaciones

·    Personas con obstrucciones biliares y cálculos renales y biliares: Se debe consultar a un médico antes de consumir suplementos de alcachofa en caso de sufrir este tipo de afecciones. 

·     Embarazadas y Lactancia: aún no existe suficiente evidencia científica que garantice el uso de alcachofa durante el embarazo y lactancia. Se recomienda no consumirla durante la lactancia pues puede otorgar un sabor amargo a la leche materna.

·     Reacciones alérgicas: las personas alérgicas a plantas como caléndulas, margaritas y crisantemos, pueden ser alérgicas a las alcachofas.

·    Niños menores de 12 años: se ha identificado mala tolerancia en niños pequeños. Por tanto, consultar a un médico y a un nutricionista antes de suplementar o alimentar a los niños con alcachofa.

·    Dosificación: no consumir dosis superiores a las indicadas en el producto o por el médico.  

¿Es posible manejar el estrés sin fármacos?

¿Es posible manejar el estrés sin fármacos?

Slider

Como mencionamos en el artículo, ¿Qué es el estrés, qué lo causa y qué consecuencias tiene para la salud?, el estrés es una alerta biológica que emite nuestro organismo para indicarnos que hay algo que no está funcionando correctamente.

Esta reacción, se produce por la emisión de cortisol, conocida como la hormona del estrés, que ante una situación tensionante se libera para hacer un llamado a la acción. Sin embargo, cuando los niveles de cortisol son demasiado elevados, se convierte en un enemigo que interfiere con el aprendizaje y la memoria, reduce la capacidad de nuestro sistema inmunológico y aumenta la presión sanguínea, el colesterol y el riesgo de padecer enfermedades cardíacas y psicológicas, entre muchas otras cosas.

Por esto, es muy importante mantener los niveles apropiados de cortisol y controlar el estrés. La ciencia ha considerado el estrés como la epidemia del siglo XXI y ha enfilado sus esfuerzos en la creación de fármacos para contrarrestarlo. Entre ellos, ansiolíticos, antidepresivos y neurolépticos.

Tipos de fármacos para el estrés y sus efectos secundarios en el organismo

Ansiolíticos

Los ansiolíticos, funcionan como depresores del sistema nervioso central por lo que controlan síntomas físicos como sudoración, temblores y taquicardia. Los más conocidos son los barbitúricos y las benzodiacepinas como el clonazepam, el alprazolam o el valium.  A pesar de actuar rápidamente, son altamente adictivos. 

El consumo sostenido y habitual de ansiolíticos, hace que el organismo se habitúe a este tipo de fármacos, haciendo que con el paso del tiempo sea más difícil inducir a un estado de relajación lo que lleva al paciente a incrementar la dosis. 

Adicionalmente, suelen generar efectos secundarios como alteraciones en las funciones cognitivas y pérdida de memoria. Y a pesar de calmar temporalmente los síntomas, no ayudan a solucionar la fuente del problema.

Antidepresivos

Estos fármacos, utilizados en el tratamiento de diferentes tipos de problemas psicológicos como el estrés y la ansiedad, hacen que el sistema nervioso incrementen los niveles de serotonina, un importante neurotransmisor que  ayuda a regular el estado de ánimo, el comportamiento social, el apetito, la digestión, el sueño, la memoria, el deseo y la función sexual.

Si bien los antidepresivos pueden ser eficaces para tratar el estrés, tienen graves efectos secundarios. Algunos de ellos, como la fluoxetina, el escitalopram, el citalopram, la paroxetina y la sertralina, generan síntomas que van desde náuseas, vómitos, diarrea, somnolencia o insomnio, dolor de cabeza y bruxismo, hasta broncodilatación, problemas cardíacos o disfunción sexual.

Neurolépticos

Los neurolépticos, más conocidos como antipsicóticos, también son prescritos en casos de estrés y ansiedad. Algunos de los más conocidos son la risperidona, la quetiapina y la olanzapina. Pese a su efectividad, se ha comprobado que tienen efectos secundarios especialmente graves como hipotensión, alteraciones cardiacas, cambios hormonales y aparición de tics. 

La medicina holística y la reducción del estrés

La buena noticia es que puesto que el cortisol es una hormona generada por nuestro propio organismo, es posible realizar elecciones de vida saludables que reducen sus niveles de manera natural, sin necesidad de recurrir a fármacos con los efectos negativos mencionados anteriormente. (Si te han recetado fármacos, consulta a un médico antes de parar el tratamiento).

Un estilo de vida holístico implica abrir la conciencia frente a cada una de las dimensiones 

(física, emocional, psíquica, espiritual, social y energética), por lo que ofrece tratamientos que se enfocan en tratar una patología de manera integral, es decir, no solo en reducir los síntomas físicos, sino encontrar y solucionar la causa que los genera. Adicionalmente, fortalece el organismo sin generar adicción, ni efectos secundarios nocivos para la salud.  (Puedes leer: https://blog.quantasalud.com/puede-la-salud-holistica-cambiar-tu-vida/)

Pero, ¿cómo lo hace? La salud holística se enfoca principalmente en relajar el sistema nervioso, profundizar en las emociones o pensamientos y trabajar desde la causa que puede estar provocando el estrés para darle una solución de raíz.

Entre las terapias principales de la medicina holística se incluyen los masajes, el yoga, el reiki, el mindfulness o las esencias florales. También se utilizan otros métodos como la acupuntura y la psicoterapia holística, para así visualizar la paz y la felicidad de otro modo, y por lo tanto, liberarse finalmente de los pensamientos que producen estrés. 

Fitoestrógenos

Fitoestrógenos

Slider

Fitoestrógenos: una opción natural para la menopausia.

¿Qué son las hormonas?

Las hormonas son mensajeros químicos que comunican a las células entre sí. Actúan como llaves para cerraduras localizadas en diferentes órganos del cuerpo. Cuando estas llaves son accionadas, se inician procesos que afectan el crecimiento, el metabolismo, la reproducción e incluso el estado de ánimo. 

¿Qué es el estrógeno?

El estrógeno es una hormona  necesaria para subsistir y mantener la salud femenina y masculina. Su principal función es preparar a la mujer para la fecundación, pero también ayuda a controlar el equilibrio de la glucosa  y de los lípidos. 

El estrógeno también protege los huesos, regula el metabolismo energético, la función cerebral, la ovulación, ayuda al proceso de crecimiento esquelético, la formación de proteínas de la piel y los huesos y distribuye la grasa en el cuerpo. Durante la menopausia se produce menos estrógeno,  lo cual puede causar sofocos, cambios vaginales y pérdida de calcio en los huesos.

¿Qué son los fitoestrógenos? 

Son compuestos de origen vegetal provenientes de alimentos como la soja o el té verde que por su  similitud estructural con el estradiol (que es el estrógeno más activo y  la principal hormona femenina) son capaces de adherirse a las “cerraduras” activadas por esta hormona, reemplazandola en su función de activación de numerosos procesos metabólicos.

Fitoestrógenos y la menopausia

Si estás sufriendo síntomas de la menopausia, los fitoestrógenos pueden ayudarte sin exponerte a los efectos secundarios de las terapias hormonales con estrógenos. 

Aunque hacen falta más estudios para obtener resultados concluyentes, algunos experimentos en los que se ha administrado suplementos de isoflavonas (un fitoestrógeno proveniente de la soja) indican que estas podrían disminuir la incidencia de sofocos, sudores nocturnos y sequedad vaginal

¿Cuáles alimentos tienen fitoestrógenos? 

Las principales fuentes naturales de fitoestrógenos se encuentra en la soja (isoflavonas), en las semillas de linaza (lignanos), y en menor medida en el ajo, el cilantro, la zanahoria, el arroz, el clavo rojo, en frutas como las manzanas o las granada, en el té verde y el café. 

Fitoestrógenos y microbiota intestinal 

Los fitoestrógenos de la dieta se digieren para luego ser transformados por las bacterias en el intestino. Estos a su vez ayudan a que se mejore la microbiota intestinal, debido a que son el alimento que necesitan las bacterias para vivir. Para obtener los beneficios de los fitoestrógenos en los alimentos es importante no solo consumirlos, sino tener una buena salud intestinal para asegurar su absorción. 

Más beneficios de los fitoestrógenos.

  • Previenen enfermedades cardiovasculares.

Los fitoestrógenos han demostrado reducir el colesterol y mejorar la función del corazón. Las isoflavonas reducen la hipertensión mediante un efecto de vasodilatación y afectan la regulación del azúcar. Algunos estudios han encontrado una incidencia menor de accidentes cardiovasculares en la población asiática lo que podría estar relacionado con el consumo de soja. 

  • Retrasan el envejecimiento celular. 

Un estudio con mujeres postmenopáusicas demostró que el consumo de extracto de soja durante seis meses aumentaba el grosor epitelial, la cantidad de fibras elásticas y de colágeno, y los vasos sanguíneos en la piel. Otro estudio demostró que los fitoestrógenos pueden reducir la muerte y envejecimiento celular causados por los rayos UV. 

  • Previenen la osteoporosis

La falta de producción de estrógeno por parte de los ovarios en la menopausia es el principal factor para la incidencia de osteoporosis, por lo cual tradicionalmente se ha recomendado tratamientos de terapias hormonales.  Los fitoestrógenos podrían ser una alternativa sin tantos efectos secundarios. Al realizar un estudio con 187 mujeres postmenopáusicas a las que se les administró una dieta rica en soja por seis meses  se encontró que las concentraciones  de osteocalcina (marcador sensible para la formación de hueso) aumentó significativamente, lo que indicaría que podría reducir la incidencia de osteoporosis.

  • Prevenir problemas de memoria

Aunque el resultado de los estudios no es todavía concluyente, ciertas investigaciones indican que el inicio de una dieta con fitoestrógenos en la menopausia temprana puede ayudar a limitar la pérdida de la memoria al modificar la función cerebral y la cognición. 

  • Prevención de la diabetes y obesidad

En varios estudios se ha demostrado cómo la administración de productos de soja mejoraba el índice glicémico, se disminuían los valores medios de insulina y el colesterol y se presentaba una pérdida de peso significativa

  • Tratamiento para el cáncer.

El uso de los fitoestrógenos para el tratamiento del cáncer ha sido ampliamente investigado. Hay estudios que demuestran que los fitoestrógenos tendrían una papel en detener el ciclo celular, inhibir la angiogénesis (creación de vasos que le llevan oxígeno a los tumores),  disminuir la metástasis y mejorar el tratamiento por radioterapia. A pesar de la multitud de estudios que demuestran la efectividad de los fitoestrógenos para ciertos tipos de cáncer,  la evidencia todavía es contradictoria y es necesario realizar más investigaciones para llegar a conclusiones definitivas sobre sus propiedades anticancerígenas.

¿Cómo obtenerlos?

Una forma fácil de asegurar un buen nivel de absorción es a través de suplementos. En QUANTA hemos escogido este producto que además de isoflavonas de soja tiene Dong Quay (ayuda a regular los periodos menstruales y reducir los cólicos), Barage Oil (aceite nutritivo, fuente de ácido gama-linoléico) y  Red clover o trébol rojo (con isoflavonas genisteína con propiedades estrogénicas leves).

PHYTO ESTROGEN x 100 CAPSULAS

Suscribirse

Suscríbase a nuestro boletín mensual y nunca se pierda lo último de nuestro contenido