¿CÓMO TENER UNA AUTOESTIMA SALUDABLE?

¿CÓMO TENER UNA AUTOESTIMA SALUDABLE?

Slider

Todos tenemos días en que creemos que no somos suficientes. A veces sentimos que no somos capaces de cumplir con nuestras tareas. De vez en cuando pensamos que somos incapaces de terminar un proyecto que empezamos y al que le hemos puesto el alma. 

Si te estás sintiendo de esta manera, aquí te contamos cómo lograr y mantener una autoestima más saludable. Empecemos por el principio:

¿Qué es la autoestima?

La autoestima es todo lo que creemos, pensamos y sentimos sobre nosotros mismos. Es la manera en que evaluamos nuestros comportamientos, nuestras creencias, nuestra imagen física, nuestros logros y nuestras capacidades.  

¿Por qué es importante una autoestima saludable?

Nuestro nivel de autoestima determina en gran medida nuestra salud mental y física, la capacidad para enfrentar los problemas y retos cotidianos, así como para controlar lo que nos sucede.  

Influye en la capacidad de cumplir nuestros logros, en la felicidad y en la calidad de nuestras relaciones interpersonales. Incluso nos da herramientas para combatir enfermedades cardiacas.

¿De qué depende la autoestima?

Aunque algunos estudios sugieren que la  autoestima se relaciona con la edad (es más baja en la adolescencia y cuando llegamos a la mitad de la vida), el género (los hombres tienen una mayor autoestima que las mujeres) o la genética (puede tener un componente hereditario), también es cierto que depende en gran medida de las situaciones vividas en la infancia y adolescencia y de cómo sean las relaciones sociales de cada individuo. Además, se ve influenciada por la cultura, las situaciones de racismo o discriminación, los medios de comunicación y las redes sociales

En conclusión, la autoestima no es estática ni está predefinida. Puede cambiar con algo que nos haya ocurrido, con una mala experiencia, al perder un trabajo, o incluso por haber vivido una ruptura de una relación.

La buena noticia es que al ser una construcción, es posible transformarla y forjar una autoestima saludable. Es un camino que solo TÚ puedes emprender. 

¿Cómo saber si necesito trabajar en mi autoestima?

Comienza por hacerte estas preguntas:

  • ¿Evito las situaciones en las que puedo fracasar?
  • ¿Cuando estoy en una reunión, siento que las otras personas son mejores que yo?
  • ¿Se me dificulta finalizar los proyectos que empiezo?
  • ¿Me cuesta recibir críticas o incluso creo que me están criticando cuando no lo están haciendo?
  • ¿Se me dificulta sentirme orgulloso/a de lo que he alcanzado?

Si respondiste sí a la mayoría de estas preguntas, es posible que necesites iniciar un proceso para construir una autoestima más saludable.  

En Internet hay millones de recetas mágicas para subir tu autoestima y muchas de ellas no funcionan o pueden incluso hacerte sentir peor. Por ejemplo, muchas páginas señalan que debes “pensar en positivo”. La verdad es que el cerebro humano tiene un sesgo de negatividad. Estamos entrenados evolutivamente para que los acontecimientos negativos tengan un mayor peso en nuestro comportamiento que los positivos, para así reaccionar adecuadamente cuando estamos en peligro. Lo mismo sucede con ponerse metas como “ser feliz”. Estos son objetivos a largo plazo, y la presión a corto plazo puede aumentar tus niveles de ansiedad y frustración.

Por esto hemos escogido para ti ocho herramientas que, sin pretender subir mágicamente la autoestima, sí te pueden ayudar a iniciar un proceso de autoconocimiento, autorreflexión y autocompasión para poder tener una autoestima más saludable. Te invitamos a leerlas y escoger una o dos que resuenen contigo para comenzar.

  1. Conoce lo que necesitas y valoras.

Conocer la manera en que piensas y sientes, tus valores y necesidades puede ser un buen comienzo para tener una autoestima más saludable. Para empezar este proceso te invitamos a hacer un listado de tus “necesidades diarias” en lo emocional, intelectual, nutritivo, físico y espiritual. 

Cuando hayas definido tus necesidades, piensa en qué estrategias puedes implementar para satisfacerlas. Por ponerte un ejemplo, si tienes una necesidad de conexión, tu estrategia puede ser conversar con alguna amiga 10 minutos al día; si tienes una necesidad de alimentarse sanamente, la estrategia sería comer por lo menos una verdura y una fruta diariamente. Importante no confundir tus necesidades con alguna estrategia en particular, casi siempre hay más opciones de las que creemos.

Luego de hacer el listado, intenta empezar a satisfacer estas necesidades, poco a poco, una a una. Si hoy no lo lograste, ¡puedes volver a intentarlo mañana! 

Ahora prueba a hacer una lista de tus valores. Son todas las creencias que te ayudan a decidir lo que es importante para ti. Una vez tengas la lista, la próxima vez que tengas que tomar alguna acción que te genere temor, piensa si esa acción está alineada con los valores que escribiste.

  1. Abraza tus logros. 

Casi siempre estamos pensando en las veces que hemos fracasado. Pero te proponemos darte la oportunidad de pensar en las veces que has tenido éxito. Te invitamos a hacer un pequeño proyecto:

●      Corta cartulinas de colores.

●      Piensa en una etapa de tu vida y céntrate en las diferentes áreas de tu vida (familia, educación, trabajo, amistad, pareja, etc.). 

●      Escribe en cada cartulina un logro que hayas tenido en cada área. 

●      Luego pasa a la siguiente etapa de tu vida.

Tómate tu tiempo para realizar este proyecto. Es recomendable hacerlo durante varios días. Cuando hayas terminado de revisar todas las etapas, busca un recipiente de cristal transparente para guardar las cartulinas. Antes de colocarlas allí, léelas nuevamente y pregúntate cómo te sentiste cuando conseguiste ese logro. ¿Lo has valorado más de una vez?

Cada vez que te sientas que no “has hecho nada en tu vida”, mira o visualiza tu recipiente de logros.

  1. Encuentra la raíz.

Como la autoestima se construye desde la infancia y en la adolescencia, la baja autoestima puede tener raíces en algo que ocurrió cuando eras niño. Ayúdale a ese niño interior a entender esa situación y cómo te marcó. Existen múltiples terapias que pueden ayudarte en este paso, como la arteterapia o la terapia conductual.

  1. Ve paso a paso.

No te pongas objetivos que sean inalcanzables. Celebra las pequeñas victorias durante el día. Por ejemplo: logré levantarme a tiempo para el trabajo, ¡bien!; el café me quedó rico, ¡bien! 

Y si tienes un proyecto que se encuentra estancado, en vez de pensar en la meta, piensa en el siguiente paso. ¿Cuál sería la siguiente acción que podrías tomar? Apenas logres definir la siguiente acción, ¡hazla! Nada le hace más daño a tu autoestima que no hacer nada, y paso a paso se va lejos. 

  1. Practica la autocompasión.

Trátate con la misma empatía con la que tratas a un amigo. Si no obtuviste un trabajo, seguramente un amigo te diría que ya conseguirás uno mejor. Ser amable y no juzgarte, sentirte parte de la humanidad y no aislarte, ser consciente en vez de identificarte con tus problemas y aprender a perdonarte cuando cometes un error hacen parte del proceso de autocompasión

  1. Muévete.

No te quedes quieto. Se ha demostrado en varios estudios que hacer ejercicio ayuda a mejorar la autoestima. No importa cuál sea el ejercicio que prefieras—si es bailar, trotar, nadar o montar en bicicleta—moverte por lo menos 150 minutos a la semana reduce los síntomas de la ansiedad y la depresión. 

  1. Ayuda a otros.

Está comprobado que las personas que hacen acciones para ayudar a otros tienen mayores niveles de autoestima. Aún más, un estudio demostró que imaginarse que uno está ayudando a otra persona también puede ayudar a sanar tu propia autoestima. Así que la próxima vez que veas a alguien necesitado, te invitamos a pensar cómo puedes ayudarlo. ¡También te estarás ayudando a ti mismo!

  1. Meditación “mindfulness”.

La meditación Mindfulness es una forma de observarse profundamente con el ánimo de autoinvestigación y autocomprensión. Esto se hace mediante un proceso de des-identificarnos con aquello que la mente piensa. De esta manera generamos una conciencia de que no somos nuestros pensamientos. Esto nos ayuda a encontrar autocompasión y ser más amables con nosotros mismos.

Aunque estos consejos son claves para empezar a trabajar una autoestima más saludable, es posible que a medida que los hagas sientas que necesitas desbloquear algún aspecto de tu personalidad o de tu historia que te está impidiendo aceptarte y valorarte. En este caso las esencias florales pueden ser una buena alternativa para acompañarte en este proceso.

Aquí te recomendamos 3 esencias florales para trabajar tu autoestima.

Suscribirse

Suscríbase a nuestro boletín mensual y nunca se pierda lo último de nuestro contenido