El sistema inmunológico, el equipo de defensa del cuerpo.

El sistema inmunológico, el equipo de defensa del cuerpo.

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Si nuestro cuerpo fuera un equipo de fútbol, el sistema inmunológico sería la defensa. Este sistema está conformado por una red de células, tejidos y órganos que trabajan en conjunto para proteger al cuerpo de los virus y bacterias que lo atacan. Su principal función se basa en determinar qué es tuyo y qué es una amenaza externa, para contrarrestarlas de manera rápida y eficiente. 

En este artículo te contamos cómo funciona el sistema inmunológico y te damos algunos tips para fortalecerlo con Medicina Holística. 

Nuestro equipo de defensa

Cuando el cuerpo identifica la invasión de sustancias extrañas (antígenos) que pueden ser virus, bacterias o células tumorales, el sistema inmunológico entra en acción para contrarrestarlas. 

Lo anterior se conoce como respuesta inmune y significa que un conjunto de células se unen para eliminar al invasor. Ellas son: los linfocitos, programados para regular las respuestas inmunes y alertar a otras células de la presencia de antígenos (sustancia extraña que ataca el organismo).; los macrófagos, que son los primeros en identificarlos y alertar a las otras células y los leucocitos, que se encargan de destruirlos.

Cuando el sistema inmunológico funciona correctamente, produce reacciones como fiebre o mocos. Estas son respuestas normales del cuerpo, aunque claramente no son placenteras.

En ocasiones se presenta una respuesta equivocada del sistema inmunológico, que ataca por error las células de nuestro propio cuerpo, es ahí cuando se producen las enfermedades conocidas como “autoinmunes”. Algunas de las más frecuentes son diabetes tipo 1, esclerosis múltiple, tiroiditis de hashimoto, enfermedad celíaca o lupus. 

Además de defendernos cada día, el sistema inmunológico aprende, es decir, tiene la capacidad de reconocer a los agentes que nos han atacado en el pasado y así reaccionar más rápidamente si regresan. Esto se conoce como memoria inmunológica. 

Existen tres tipos de inmunidad. ¡Conócelos y aprende en qué momento actúa cada uno!

El primer tipo de inmunidad es la innata. Como su nombre lo indica, está con nosotros desde que nacemos y constituye la primera barrera de defensa del cuerpo. La inmunidad innata está constituida por células presentes en  la piel y las membranas mucosas de la nariz, la garganta y el tracto intestinal.

El segundo tipo de inmunidad es la pasiva, la cual adquirimos cuando somos bebés a través de la leche materna o la placenta. También podemos adquirir inmunidad pasiva cuando se aplican anticuerpos (unas proteínas que forman parte del sistema inmune y circulan por la sangre).

La inmunización pasiva tiene la ventaja de actuar más rápido porque produce una respuesta en cuestión de horas, es decir, ataca los antígenos con más velocidad que una vacuna. Sin embargo, este tipo de inmunidad es temporal y se desvanece gradualmente. 

El tercer tipo de inmunidad es la adaptativa (o activa), que el ser humano desarrolla a lo largo de la vida al exponerse a las enfermedades. Otra forma de adquirirla es a través de las vacunas, que estimulan al sistema inmunitario para que reaccionen como si se tratara de una infección verdadera pero (idealmente) con menores riesgos que contrae directamente la enfermedad. Las vacunas nos permiten generar memoria inmunológica para así poder defendernos mejor si llegamos a encontrar dicha enfermedad en el futuro.

Como hemos visto, al nacer nuestro sistema inmunológico cuenta con la inmunidad innata y la inmunidad pasiva adquirida de nuestra madre, pero aun no con inmunidad adaptativa. Aproximadamente a los seis meses de edad, la inmunidad pasiva se ha desvanecido por completo, y de ahí en adelante, la capacidad de nuestro sistema inmune depende de la vida que llevamos.

Herramientas Holísticas para fortalecer el sistema inmunológico

La Medicina Holística, cuenta con importantes herramientas que te ayudan a fortalecer el sistema inmunológico, logrando que nuestro organismo responda eficientemente ante las enfermedades que lo atacan. ¡Te contamos 5 de ellas!

  1. Aprende a gestionar las emociones saludablemente

El cerebro y el sistema inmunológico mantienen un diálogo constante, por ello, las emociones, positivas o negativas, pueden generar respuestas fisiológicas que pueden debilitarnos y hacernos vulnerables.

Estudios científicos han mostrado que emociones como el miedo, la ira, la frustración, el odio y la tristeza entre otros, debilitan el sistema inmunológico y predisponen la aparición de enfermedades de tipo endocrino, respiratorio, cardiovascular y gastrointestinal.

Por ejemplo, el estrés, que es un mecanismo que se pone en marcha cuando una persona vive un exceso de situaciones que superan sus recursos emocionales, puede agotar el sistema inmunológico, generando inflamación y haciéndolo vulnerable ante los ataques de virus y bacterias. 

Finalmente, el 70% del sistema inmune, vive en la microbiota intestinal, que es una colonia de millones de bacterias protectoras. De hecho, es ahí donde se produce el 95% de la serotonina (un neurotransmisor relacionado con el control de las emociones y el estado de ánimo) que segrega nuestro cuerpo. Sin embargo, el intestino es muy sensible a las emociones, en especial el estrés, la ansiedad y la tristeza. Por lo anterior, mantenerlo sano, es esencial para una adecuada salud física y emocional. 

Si quieres conocer las herramientas que tiene la medicina holística para manejar las emociones, te recomendamos nuestro artículo: “La gestión de las emociones desde una mirada holística”.

  1. Consume agua

Tomar agua es fundamental para mantener la salud del organismo porque además de limpiarlo y eliminar las toxinas, es un vehículo eficaz para transportar las vitaminas y sales minerales que necesitan nuestras células. 

La mucosa es una capa húmeda que  recubre ciertos órganos del cuerpo, entre ellos la nariz, la boca, los pulmones y las vías urinarias y digestivas. Si se encuentran deshidratadas, se debilitan, lo que impide que realicen su función protectora correctamente.

El porcentaje de agua del peso corporal va variando con la edad y la proporción de tejido muscular. Los expertos recomiendan que las mujeres deben tomar 2,7 litros al día, mientras los hombres 3,7. 

  1. Adquiere hábitos saludables

Mantener hábitos saludables es fundamental para fortalecer el sistema inmunológico. Consumir frutas, verduras, nueces, semillas, lácteos de calidad y granos integrales, además de dormir bien, controlar el estrés y no fumar nos ayudarán a mejorar la salud.

Algunos complementos que nos ayudan a mantener defensas saludables son el cobre, hierro, selenio, zinc, magnesio, las vitaminas B6 y B12, así como las C, E, D y el Omega 3

Es muy importante incluir en nuestra dieta todos los grupos alimenticios pues ellos aportan a nuestro sistema inmunológico los componentes que necesita para funcionar correctamente. 

Finalmente, las especias se han usado tradicionalmente como medicina y tratamiento alternativo, algunas de las que te pueden ayudar a proteger tus células son: Cúrcuma, Jengibre, Pimienta de Cayena y Canela.

  1. Mantente activo

El ejercicio hace que los anticuerpos y los glóbulos blancos del cuerpo circulen con mayor rapidez, lo que significa que pueden detectar y repeler los virus de forma más eficiente. Mantenerte activo también disminuye las hormonas del estrés, lo que reduce las posibilidades de enfermarte.

  1. Productos naturales

Además de los productos que recomendamos a lo largo del artículo, existen otros naturales para fortalecer el sistema inmune. Algunos de ellos son:

Aceite esencial de orégano: Es un producto con propiedades antiinfecciosas y estimulantes del sistema inmunitario.

Engystol: Activa y refuerza las defensas fortaleciendo la respuesta inmunológica en caso de infecciones víricas. 

Mímulo Compuesto: Esencia floral que ayuda a manejar el miedo, la ansiedad, la inseguridad y a enfrentar lo inesperado. Es útil para todo tipo de miedos específicos (enfermedad, dolor, accidentes, pobreza, oscuridad, soledad, monstruos, hablar en público, exámenes, bichos, etc.). Las esencias florales no interfieren con ningún otro tipo de terapia, son más bien un complemento ideal. Pueden ser administradas a personas de cualquier edad y están exentas de cualquier efecto tóxico.

Finalmente, recuerda que para llevar una vida de Salud y Bienestar es fundamental que logres que el sistema inmunológico funcione de la mejor manera, lo que hace que tu “equipo de defensa” esté siempre en pie de lucha para protegerte de las enfermedades. 

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