Sentirse bien, dormir mejor

Sentirse bien, dormir mejor

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Todos sabemos que cuando no dormimos bien, al día siguiente amanecemos irritables, no queremos ver a nadie o vemos los problemas más grandes de lo que son. Se ha demostrado que la falta de sueño aumenta la hostilidad, la depresión y la ansiedad, a su vez afectando nuestro trabajo y relaciones.

Para entender cómo el sueño afecta las emociones, es preciso comprender que cuando dormimos hay una fase REM (de movimientos oculares rápidos) seguida por cinco fases de sueño profundo.  El sueño de fase REM recicla las emociones del día anterior al consolidarlas, extinguirlas o transformarlas para que al día siguiente podamos funcionar adecuadamente. Sirve para desacoplar la carga emocional con la memoria misma, con lo cual podemos recordar lo sucedido, pero sin sentir la misma emoción. El sueño profundo, por su parte, tiene un papel para extinguir el miedo específicamente. Como estas cinco fases se repiten, entre menos durmamos, hay menos reciclaje de emociones y menos posibilidades de extinguir el miedo.

Si bien el sueño es esencial para manejar nuestras emociones, lo contrario también es cierto. Las emociones también influyen sobre la forma en que dormimos y lo que soñamos.  La soledad, el duelo, y la hostilidad se relacionan directamente con problemas de sueño. Curiosamente, el amor romántico, se relaciona con una disminución de la duración del sueño, pero un aumento en su calidad.

Varios estudios han encontrado que:  

  • La noche antes de un exámen o de una operación el sueño es más fragmentado. 
  • Ver películas con imágenes perturbadoras afecta los primeros períodos de sueño REM.
  • Los conflictos interpersonales afectan la calidad del sueño.
  • La presión emocional y la angustia producen pesadillas. 
  • La ansiedad está relacionada con períodos más cortos de sueño.

Regular las emociones para mejorar el sueño

La forma en que uno maneja las emociones, cambia los efectos del estrés sobre el sueño y específicamente sobre la fase REM (donde se reciclan las emociones). Si bien uno no puede controlar todas las situaciones que generan estrés, sí podemos aprender formas más eficientes de regularlas. De esta manera se puede romper un círculo vicioso en el cual la falta de sueño aumenta las emociones negativas, lo cual a su vez afecta el sueño. Y esto último, afecta aún más el bienestar emocional. 

Un estudio de 2012 demostró que aquellas personas que son capaces de reconocer sus emociones, entender los sentimientos relacionados con las situaciones y expresarlos sin juicios, toman más tiempo en conciliar el sueño, pero tienen menos interrupciones del sueño y sueños más largos.

Algunas herramientas para regular las emociones son:

  • Auto-observación y auto-conciencia: Darse cuenta de las emociones específicas que sientes y nombrarlas.
  • Mindfulness: Atención plena a las emociones. Observarlas sin juzgar.
  • Adaptabilidad: Evaluar objetivamente tu situación (como si fueras tu mejor amigo que está escuchando la historia).
  • Autocompasión: Apreciar tus talentos, virtudes y capacidades.  
  • Apoyo emocional: Buscar ayuda de un especialista. 

Para ayudarte a manejar mejor algunas de las emociones que influyen sobre el sueño te recomendamos tomar 5 gotas antes de la esencia floral que más se ajuste a tus necesidades antes de irte a dormir.

  • Valeriana Floral para quienes padecen de estrés debido a su ritmo de vida o exceso de trabajo.
  • Mugwort: para quienes tienen una tendencia a mezclar sus sueños y vida interior con los acontecimientos diarios. 
  • Álamo compuesto para quienes sufren de pesadillas, ataques de ansiedad, imaginación destructiva, miedo a lo invisible, temor a la muerte, monstruos y fantasmas, o a la oscuridad. Ayuda a aliviar el miedo a dormirse y al temor a lo sobrenatural.

Además de tus emociones, el sueño también puede ser afectado por  tu alimentación, factores ambientales como la luz, el ruido, la temperatura, la comodidad del colchón, o por cambios en tus ritmos circadianos es decir los cambios físicos, mentales y de comportamiento que se dan en un lapso de 24 horas. Si estás teniendo problemas para dormir porque tienes turnos de noche, sufres de Jet Lag cuando viajas, o te demoras más de dos horas en poderte dormir,  te invitamos a leer nuestro artículo: Melatonina para ajustar el reloj interior.

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